Los New York Knicks, un equipo que va camino de convertirse en una de las sorpresas dentro de la NBA, parecen estar a punto de hacerse con los servicios de Allan Houston, según informa ESPN.
Houston llevaba dos años virtualmente retirado por unos problemas en su rodilla que fueron perjudicando su carrera con anterioridad. Este verano estadounidense, en la ya casi clásica serie de rumores sobre antiguas estrellas NBA con posibilidades de acabar en la liga griega, se lo había vinculado con el Panathinaikos bajo unas cifras escalofriantes.
Como la mayoría de estos rumores, acabó en nada y ahora volverá a jugar en el Madison, cancha que fue testigo de sus mejores años; no en vano, Houston fue uno de los jugadores imprescindibles del último gran equipo de los Knicks, aquel que dirigía Jeff Van Gundy, que protagonizaba duelos pugilísticos de alto nivel con los Heat y que fue testigo directo del primer anillo de los San Antonio Spurs.
El alero explica este retorno diciendo que todavía se siente con nivel para tener importancia en el juego, tras verse obligado a dejar de jugar por su maltrecha rodilla.
En la realidad parece complicado pensar en la posibilidad de que Allan pueda tener relevancia en los actuales Knicks, aunque con Isiah Thomas nunca se sabe. Al fin y al cabo, Houston siempre se ha caracterizado por su precisa muñeca y majestuosa mecánica de tiro, algo que no se suele perder con el tiempo.
"Después de pensarlo y analizarlo mucho decidí volver a jugar y puedo hacer realidad un sueño. Entrené duro durante el último año y al fin puedo sumarme a los Knicks", comentó Houston, según detalló la edición digital del periódico deportivo español MARCA.
Houston, nacido el 20 de abril de 1971 y de 1,98 metros de estatura, sobresalió como un escolta anotador y debió retirarse en 2005 por una lesión en su rodilla izquierda, luego de 12 temporadas en la NBA con promedios de 17,3 puntos por partido.