Un paro obrero en la terminal del puerto uruguayo de Nueva Palmira, a 130 kilómetros al oeste de Montevideo, mantiene bloqueada la exportación a Europa de más de 20.000 toneladas de pasta de celulosa fabricada por la empresa finlandesa Botnia.
Los operarios de la empresa Río Estiba están en huelga "por tiempo indeterminado" desde el sábado, en demanda de compensaciones salariales para el trabajo en días feriados y la modificación de algunas condiciones laborales, según informó el sindicalista Fernando Bortoluzzi. El dirigente gremial indicó que la situación continuaba sin cambios porque "no hay ninguna señal de que la empresa tenga prisa en solucionar el conflicto".
Bortoluzzi agregó que incluso la situación se hizo más tensa en las últimas horas porque "en la noche del domingo la empresa intentó hacer ingresar rompehuelgas para trabajar" en la carga del buque que está amarrado a la espera del cargamento, algo que fue impedido por el sindicato. Pero según la empresa concesionaria de la terminal de carga y descarga Ontur en el puerto de Nueva Palmira, la medida gremial "representa un perjuicio enorme" porque "no es un buen mensaje para el inversor", según comentó el Gerente General, Raúl Souza.
Hasta el momento, hay unas 14.000 toneladas de pasta celulósica que están en la terminal listas para ser estibadas en el buque, y dos barcazas que llegaron desde el puerto de la empresa Botnia durante el fin de semana con aproximadamente 6.000 toneladas que no han sido ni siquiera descargadas por la huelga, indicó Bortoluzzi.
El puerto de Nueva Palmira, en el oeste del país y cerca de la conjunción de los ríos Uruguay y Paraná con el estuario del río de la Plata, es un punto de salida para la llamada hidrovía Paraná-Paraguay-Uruguay hacia el océano Atlántico. Por Nueva Palmira llega la producción de celulosa de la planta de Botnia, ubicada al norte del puerto en la ribera uruguaya del río Uruguay. Las barcazas descargan en la terminal de Ontur para trasladar la producción a los barcos que la transportan a Europa.
Desde que comenzó la instalación de la planta de Botnia en 2005, el emprendimiento ha motivado protestas de activistas de la ciudad argentina de Gualeguaychú, vecina al río Uruguay, que temen por el posible daño ambiental de la fábrica. Las protestas han incluido cortes en la circulación por el puente binacional, que está bloqueado permanentemente desde hace casi dos años por un piquete de manifestantes. Las autoridades uruguayas, basándose en informes y estudios técnicos propios y de organizaciones independientes, sostiene que la operación de la planta no provoca perjuicios ecológicos significativos. Sin embargo, el diferendo llegó al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, que tiene a estudio desde 2006 una denuncia de Argentina contra Uruguay por una presunta violación de este último al Tratado del Río Uruguay, que regula la administración compartida del recurso hídrico.