La Comisión Europea (CE) dijo hoy que las legítimas preocupaciones europeas por los derechos humanos y la problemática del Tíbet no deberían ser “separadas con un muro” de las relaciones comerciales con China, pero al mismo tiempo no apoyó la implementación de boicots.
Las declaraciones del Ejecutivo europeo se dan días después de que Europa a China su mayor delegación de alto nivel en la historia, en un esfuerzo por establecer una nueva entidad para supervisar los lazos comerciales.
El éxito del nuevo cuerpo supervisor depende de la respuesta de Beijing a los temores europeos por las barreras comerciales, política monetaria, protección de los derechos de propiedad intelectual y políticas de cambio climático de China, según afirmó Peter Mandelson, Comisario europeo de Comercio.
“Nuestras preocupaciones, nuestras protestas, deben ir de la mano con una estrategia que nos asegure que China sigue mirando hacia el exterior, persiguiendo la internacionalización”, señaló Mandelson.
La semana próxima, el presidente de la CE, José Manuel Barroso, liderará una delegación de al menos siete comisarios europeos. El nuevo cuerpo supervisor, el Mecanismo de Alto Nivel China-UE, está pensado como una contraparte europea del Diálogo Estratégico Económico, establecido en septiembre de 2006 entre el país asiático y Estados Unidos.
\"Para que el mecanismo funcione, China tendrá que sentarse a negociar con seriedad”, arremetió el Comisario europeo durante el Consejo de Negocios China-Gran Bretaña en Londres. “Si no lo hacen, se arriesgan a enfrentar a que se agote la paciencia europea. Y esa paciencia, en algunos mercados, ya es bastante delgada”, sentenció.
El tamaño de la delegación ilustra la amplitud de las relaciones actuales entre China y el bloque comunitario. Las declaraciones de Mandelson de hoy se concentraron en la creciente interdependencia económica entre Europa y China, así como en las elevadas tensiones entre ambos bloques.
Si bien el cambio climático será un tema central en la misión de Barroso, Mandelson subrayó su frustración por el fracaso de Beijing en el desmantelamiento de las barreras comerciales, que según el funcionario europeo costaron a los empresarios europeos más de 20.000 millones de dólares anuales.
En este sentido, las firmas europeas de servicios se quejan regularmente por la dificultad de acceder al mercado chino. “En Europa enfrentamos un boom de importaciones y un crecimiento reducido de las exportaciones”, indicó Mandelson. Según él, esto supone una “creciente inquietud y frustración”. “La ola de inversión china en el horizonte profundiza esas inquietudes. Los europeos sólo aceptaremos una relación de apertura comercial e inversiones con China si ellos consideran que esta relación es de ida y vuelta. Esperamos que China conjugue nuestra apertura con la suya propia”, concluyó el Comisario europeo.
Finalmente, Mandelson explicó que debido a la debilidad del dólar, la UE está absorbiendo más importaciones de China, por lo que pretende una “gradual apreciación” del yuan.
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