El estudio, realizado a pedido del órgano ejecutivo de la Unión Europea, señaló que, por un lado, China ofrece grandes oportunidades para los empresarios europeos, especialmente en el sector de servicios y de tecnología ambientalmente amigable.
Pero por el otro, indicó que China no cumple con sus compromisos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) en muchas áreas, especialmente en la implementación de las reglas por parte de las autoridades provinciales, y en relación a los derechos de propiedad intelectual. Como consecuencia, uno de los primeros damnificados son las industrias de los países de la Unión Europea, el principal socio comercial de China.
Por medio del estudio, el comisario de Comercio europeo salió a defender la relación con China, al tiempo que criticó las barreras no arancelarias que provocan pérdidas millonarias a las industrias europeas.
"Muchos europeos ven a China como una historia de terror de la globalización," se lee en el prefacio del estudio. "Pero la evidencia económica que suministró este estudio de los sectores clave de la industria y los servicios de la UE sugiere que China es una historia de éxito de la globalización para Europa," agrega.
El informe mostró que el crecimiento en el sector de servicios, donde la UE tiene la ventaja comparativa más significativa, supera otros sectores, pero al mismo tiempo es una de las áreas con algunos de los mayores obstáculos al comercio y la inversión.
"Este estudio muestra que las barreras no arancelarias de China les cuestan a los operadores europeos no menos de US$ 26.290 millones de euros por año en la pérdida de oportunidades de negocio", apuntó Mandelson.
La necesidad de China por recibir tecnología ecológica y servicios ofrecen una gran oportunidad para los exportadores europeos, según el estudio. También señala que las empresas europeas establecieron de forma creciente sus operaciones en China no para exportar más barato bienes producidos en ese país sino para competir en el mercado doméstico chino.
El informe destacó la maquinaria, la construcción, las finanzas y las telecomunicaciones como otras áreas que reciben un tratamiento desigual, y dijo que los suministros del gobierno chino se mantuvieron frecuentemente "poco claros y discriminatorios."
"La política comercial europea debe presionar a China para que implemente de forma completa el espíritu de los compromisos adquiridos ante la OMC, y apoyar una mayor liberalización de su economía," dijo el estudio.
La UE, junto con Estados Unidos, presentó su primer reclamo contra China ante la OMC el año pasado por el tratamiento a las empresas europeas en el sector de autopartes chino. Este año Washington ya envió su queja a la OMC para que estudie el caso del acero chino, supuestamente subsidiado.
La Comisión recomendó diálogo, inclusión y asistencia técnica en lugar de medidas proteccionistas o litigios para abordar los problemas comerciales con Beijing.