La Oficina para la Lucha Contra el Fraude (OLAF) de la Unión Europea (UE) confirmó hoy la entrada ilegal de ajos procedentes del sudeste asiático “desde hace tiempo”, que eran declarados por los exportadores como manzanas, lo que representa un fraude de casi tres millones de dólares para los contribuyentes del bloque europeo.
La OLAF detectó el fraude a través de una investigación que realizó en conjunto con los servicios aduaneros de los 27 países comunitarios, conocida como “operación wasabi”, para vigilar la importación de frutas y hortalizas en el mercado comunitario, sobre todo de los países del sudeste de Asia.
Tras la operación, se constató en cuanto a la entrada ilegal de frutas y verduras se destaca la declaración falsa de productos en las aduanas, como ocurrió en el caso de la importación de contenedores ajos declarados como manzanas, según informaron hoy fuentes de la Comisión Europea (CE).
Fuentes del bloque comunitario implicados en el procedimiento descubrieron que esta forma ilegal de ingresar ajos a la UE se ha venido practicando por “un largo período de tiempo”.
Particularmente, las internaciones de China cargan con aranceles que si son evadidos suponen un ahorro grande para los exportadores y, por consiguiente, un fraude para el mercado comunitario y para los agricultores.
Actualmente, la entrada de ajo chino fresco tiene un arancel del 9,6% y un gravamen de 1.760 dólares por tonelada neta, excepto para una cuota de 13.000 toneladas.
En general, la OLAF ha detectado infracciones “graves” en la importación de verduras de países asiáticos y, pese a que aún no se han evaluado los daños económicos, la investigación ha descubierto infracciones como la introducción de productos alimentarios de China de origen animal, no autorizados por cuestiones sanitarias.
El Comisario de Administración, auditoría y lucha antifraude de la Comisión Europea, Siim Kallas, destacó que la operación Wasabi es un ejemplo de “cómo tenemos que combatir el fraude en la actualidad; los defraudadores ganan si no actuamos con la colaboración de los estados miembros”.
Especialistas de la lucha antifraude de la UE y de los distintos servicios comunitarios implicados en la investigación, así como autoridades de Estados Unidos, tuvieron la posibilidad de comentar el tema la semana pasada en una reunión en la que constataron "la gran variedad de medidas aplicables a la importación y al creciente volumen de frutas y verduras importadas de países terceros".
También subrayaron que esta circunstancia obliga a "aumentar la comunicación entre aduanas y autoridades sanitarias" y a involucrar también a laboratorios de pruebas y análisis, para que den una "correcta clasificación" a las importaciones.