Representantes de China, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) acordaron trabajar sincronizadamente para establecer estándares de calidad para el comercio de juguetes durante la cumbre bilateral que mantuvieron.
La reunión, llevada a cabo en Bruselas, marca el inicio de un sistema de cooperación luego del famoso “verano de recalls” (retiros de mercado), en el que las exportaciones chinas de juguetes que contenían plomo e imanes inseguros tuvieron que ser removidas de las góndolas de todo el mundo.
Las tres partes han resuelto trabajar en pos de unificar sus sistemas de seguimiento de producto de modo que los artículos potencialmente peligrosos puedan ser identificados y devueltos al productor lo más pronto posible. Los funcionarios se volverán a reunir el año próximo para discutir las modificaciones en los estándares nacionales de seguridad en juguetes y explorar vías para alinear las distintas regulaciones.
“El año pasado prestamos más atención al problema de la seguridad de los productos”, dijo Wei Chuanzhong, Viceministro de la autoridad reguladora china. “Tenemos que erigir un plan de acción nacional para mensurar la seguridad, especialmente en juguetes, e insistiremos en que las compañías productoras estén totalmente alineadas con los estándares internacionales”, agregó.
Meglena Kuneva, Comisaria europea de Consumo, indicó que, en tanto el flujo de bienes se incrementa y las cadenas de abastecimiento se tornan más complejas, queda claro que una mayor colaboración entre Europa, China y Estados Unidos es “no sólo un lujo deseable sino una necesidad real”. Kuneva aclaró que incluso en tiempos de recesión, la seguridad no puede ser comprometida, un concepto que comparte Nancy Nord, titular de la Comisión de Seguridad del Consumidor de Estados Unidos. “Creo que tenemos una oportunidad histórica para realizar progresos en función de la armonización de estándares en juguetes”, señaló Nord.
Por otra parte, la UE y China firmaron un memorándum de entendimiento que obligue a Beijing a reportar cuatro veces al año cualquier producto peligroso e informar las medidas tomadas para solucionar los problemas. El acuerdo chino-europeo también incluye cláusulas de seguridad alimenticia. Según información aportada por la UE, el 56% de los productos no alimenticios clasificados como peligrosos este año provenían de China, lo que supone un incremento del 3% con respecto a 2007.