La Administración del Presidente George W. Bush tiene como objetivo conseguir que el Congreso ratifique el acuerdo de libre comercio con Lima antes del receso del cuerpo legislativo en agosto.
Será la primera prueba importante del Ejecutivo estadounidense, que necesita de una victoria- que sólo vendrá de la mano del consenso con las filas demócratas, que controlan el Congreso- en su política de comercio exterior si pretende cerrar los acuerdos que ya tiene firmado con Corea del Sur y Colombia, mientras que aún falta ponerle la firma al pacto con Panamá.
"De manera ideal, el acuerdo con Perú será debatido y aprobado por el Congreso antes del receso de agosto", dijo Susan Schwab, titular del Departamento de Comercio. Ese acuerdo fue firmado en abril de 2006 y ha sido ya aprobado por el Congreso peruano.
Según Schwab, requiere de un "trabajo estrecho" con las autoridades peruanas para insertar las modificaciones exigidas por la nueva mayoría demócrata en los capítulos laboral y de medio ambiente.
Asimismo, la funcionaria destacó que el TLC es necesario para dar un impulso "para avanzar las reformas" emprendidas por el Presidente Alan García y su predecesor, Alejandro Toledo. En ese sentido, señaló que entre 2001 y 2005 han salido de la pobreza 1,8 millones de personas en Perú, aun cuando la población nacional aumento en 1,6 millones.
Colombia, un tema más complejo
El caso de Colombia es mucho más complejo. Hace un año, las posibilidades para una rápida aprobación del acuerdo comercial entre Perú y Colombia no solo eran más parejas sino que, dada la amistad personal de los presidentes Álvaro Uribe y George W. Bush y de la alianza entre Washington y Bogotá, era impensable que el Perú corriera con tanta ventaja.
¿Qué pasó? A favor de Perú, el Presidente Alan García continuó la misma línea que Alejandro Toledo en política exterior, y se desmarcó de la etiqueta de populista que se ganó cuando gobernó el país entre 1985 y 1990. Incluso cambió el rumbo respecto a su propia campaña electoral, en la que si bien no se mostró en contra del acuerdo como el candidato nacionalista Ollanta Humala, tampoco se mostró tan fiel como la delfín de Toledo, Lourdes Flores.
En contra de Colombia, el escándalo de la “parapolítica” estalló en el núcleo gobernante, involucrando incluso al Presidente de la Nación y sus colaboradores más allegados. A raíz de esta cuestión, cada vez más congresistas estadounidenses se atrevieron a cuestionar los beneficios del Plan Colombia- con el que Estados Unidos coopera con dinero, armas y soporte técnico y tecnológico en la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla en el país sudamericano.
La cuestión de la inseguridad sindical también es un tema que preocupa a los legisladores estadounidenses.
"Trabajaremos con rapidez con el Presidente (Álvaro) Uribe para tomar más acciones, pero es importante que Estados Unidos no decepcione a un gobernante que está haciendo la diferencia", dijo.
Sobre el tercer acuerdo pendiente, con Panamá, Schwab declaró que había planes de los dos gobiernos de firmarlo a fines del actual mes, y que las partes estaban trabajando en la armonización del texto a los principios laborales y medioambientales convenidos el mes pasado por demócratas y republicanos para los tratados internacionales.
"El acuerdo bipartidista ofrece un camino claro y razonable hacia los cuatro acuerdos de libre comercio todavía pendientes", dijo Schwab incluyendo también en el paquete a Corea del Sur. "Sin embargo, cada uno de ellos avanzará por ese camino según sus propias modalidades y en sus respectivos momentos".