Tailandia, el primer exportador mundial de arroz, arremetió hoy contra el Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por destacar el impacto negativo del reciente incremento del precio internacional del arroz, en medio de la decisión tailandesa de descartar cualquier restricción a los envíos del grano.
Samak Sundaravej, Primer Ministro de Tailandia, dijo que los altos precios internacionales eran una “oportunidad” para los agricultores tailandeses y dejó en claro que el Gobierno no intervendría para rebajar precios ni para bloquear las ventas externas.
“Nunca antes nuestros agricultores se manejaron con estos precios, hay que darles una oportunidad”, dijo Samak. “Antes de que sucediera esto, el agricultor tailandés estaba casi muerto”, agregó. “Nosotros no fijamos el precio, es una cuestión de oferta y demanda”, concluyó.
El precio del arroz tailandés, utilizado como referencia internacional, ha crecido un 135% en lo que va del año, según el Consejo Internacional de Granos, superando el avance de todos los commodities alimenticios. Otros importantes exportadores como Vietnam e India han restringido sus envíos de arroz en un esfuerzo por dar batalla a la inflación doméstica y asegurar el abastecimiento interno.
No obstante, Samak aseveró que “no hay necesidad” para Tailandia de bloquear las exportaciones, lo que podría erosionar la reputación del país del sudeste asiático como “la cocina del mundo”.
Tailandia produce alrededor de 20 millones de toneladas del grano, de las que 9 millones son usualmente utilizadas para consumo doméstico, 2 millones se reservas y 9 millones se destinan a la exportación.
El funcionario tailandés se mostró molesto por las declaraciones de varios organismos internacionales con respecto al impacto internacional del precio del arroz. “No pueden culparnos a nosotros”, dijo. “¿Por qué nadie investiga el precio del petróleo? ¿Por qué se pone en la lupa sólo el del arroz?”, se preguntó.