Moscú espera que Tiflis avale su entrada a la OMC, prevista el próximo año, pero, según expertos, está claro que la delegación rusa encabezada por el Viceministro de Desarrollo Económico y Comercio, Maksim Medvedkov, afrontará serias dificultades.
Rusia y Georgia parten del mismo punto en el que dejaron las negociaciones que fracasaron hace menos de un año, esto es, que Moscú cumpla con el compromiso asumido de dejar en manos de Tiflis el control de la aduana en las zonas de conflicto de Abjasia y Osetia del Sur.
El Primer Ministro de Georgia, Zurab Nogaideli, aseguró que su país no modificará su posición con respecto a las demandas comerciales, aunque expresó disposición para conversaciones constructivas. Es decir que, en todo momento, a los ojos de los georgianos, es Rusia quien tiene la llave para obtener la firma de la ex república soviética en el protocolo bilateral de adhesión a la OMC.
La Administración del Presidente Mijail Saakashvili retiró en julio de 2006 la firma del protocolo bilateral para el término de las negociaciones sobre la OMC, obstruyéndose, según el Kremlin, el cronograma previsto.
El reclamo georgiano se remonta incluso a 2004, mucho antes de que comenzara la prohibición a la importación de vinos de ese país hacia Rusia por violaciones de normas técnicas y sanitarias, lo cual añadió nuevos ingredientes a las tensiones comerciales bilaterales.