La Presidencia francesa de la Unión Europea (UE) dio inicio esta semana con una dura disputa por las negociaciones en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la decisión de Polonia de no ratificar el Tratado de Lisboa, una muestra de las complicaciones que enfrentará Nicolas Sarkozy en los próximos seis meses.
En su primer semana al frente del bloque comunitario, Sarkozy recibió la buena noticia de la liberación de la rehén colombiana de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Ingrid Betancourt, algo que el Presidente galo había manifestado como prioridad al llegar al poder. Pero esta buena nueva no oculta las dificultades con las que Sarkozy inició su mandato, en un clima poco propicio, alentado sobre todo por la crisis institucional que provocó el No irlandés al Tratado de Lisboa de la UE el pasado 12 de junio.
En ese sentido, el primer dolor de cabeza para Francia llegó el martes desde Varsovia, cuando el Presidente polaco, Lech Kaczynski, anunció que solo ratificará el nuevo tratado europeo una vez que los irlandeses lo aprueben en un nuevo referéndum. "Si Irlanda toma otra decisión, pero no bajo presión y sin cambiar su Constitución, del mismo modo que en el primer referéndum, entonces Polonia no bloqueará el tratado", dijo Kaczynski. La posición dura de Polonia, el país más escéptico junto con República Checa, complica por el momento la estrategia de los principales miembros de la UE de concluir el proceso de ratificación en el resto del bloque para aislar a Irlanda y forzarla a buscar una solución.
De todos modos, la mayoría de los analistas creen que la decisión de Kaczynski de no firmar el texto ya aprobado por el parlamento polaco es más una cuestión de política interna que internacional, en medio de su convivencia con un Primer Ministro de un signo político distinto, el liberal pro-europeo Donald Tusk.
Pero este no es el único problema al que Sarkozy se enfrenta. En efecto, el mandatario galo puede considerarse responsable del segundo gran conflicto con el que se abrió la Presidencia francesa: la disputa con el Comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, por la posición del bloque en las negociaciones multilaterales de la OMC.
En la semana, Sarkozy dijo que "no permitirá" un acuerdo multilateral que sacrifique la producción agrícola europea y la pérdida de 100.000 empleos "en aras del liberalismo mundial", acusando a Mandelson y al Director General de la OMC, Pascal Lamy, de querer que la UE vaya en contra de sus intereses. La reacción de Mandelson fue inmediata: "Estoy decepcionado por lo que dijo el Presidente Sarkozy. En un momento como éste, cuando la UE entra en una negociación difícil, necesitamos unidad, no división". Por su parte, la Comisión Europea brindó su apoyo a Mandelson, reiterando "su plena confianza" en el "muy buen trabajo" que cumple como negociador jefe en nombre de los 27 miembros del bloque europeo.
La realidad es que este conflicto y la intransigencia de Francia amenazan con echar por la borda los esfuerzos de Lamy para tratar de llegar a un acuerdo de último minuto en una reunión ministerial programada para el 21 de julio en Ginebra.
“El proteccionismo no alimentará al mundo”
Mandelson defendió hoy la necesidad de lograr un acuerdo comercial multilateral, alegando que eso obligará a los países emergentes como China a "respetar reglas y obligaciones comunes". Según el Comisario, también "contribuirá a impedir que el discurso proteccionista que florece aquí y allí en el mundo conduzca a una espiral negativa de represalias perjudiciales".
"El proteccionismo y el populismo no son respuestas adecuadas", comentó Mandelson en alusión indirecta a las reticencias francesas. En este sentido, dijo que los que "creen que un fracaso del ciclo de Doha no tendría gran importancia se equivocan porque el statu quo confortable ya no es posible", porque si bien los mayores perdedores serían los países más pobres, actores como la UE "perderían igualmente".
A su vez, admitió que la UE necesita "un debate franco y en profundidad", pero matizó que "la polémica implica un costo, el de una menor capacidad de Europa para defender sus intereses en la escena mundial".
Ante el miedo a un desmantelamiento de la Política Agraria Común (PAC), el comisario europeo dijo que "no debemos temer una competencia leal". En primer lugar, porque "gracias a la PAC reformada, nuestra producción agrícola ha evolucionado hacia una producción de muy alta calidad que responde ahora mejor a las necesidades del mercado". Mandelson se mostró convencido de que "la Ronda de Doha estimulará la producción de alimentos en el mundo y garantizará un mejor acceso para los países pobres”. “El proteccionismo no alimentará al mundo", concluyó.