La Ronda de Doha "no servirá para nada", aseguró el Ministro de Agricultura de Brasil, Reinhold Stephanes, cuyo país es uno de los principales negociadores que tratan de alcanzar un acuerdo esta semana en la sede de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra.
"Yo no creo en la Ronda de Doha (...) Esa Ronda no servirá para nada. No tiene ninguna condición de traer resultados", afirmó Stephanes en una entrevista al diario local O Estado de Sao Paulo.
Para el Ministro, "no hay ninguna razón objetiva" que indique que cualquier acuerdo que pueda alcanzarse para cerrar la Ronda de Doha "vaya a traer un impacto positivo sobre la agricultura mundial".
Ello, según él, por la resistencia de los países ricos a hacer concesiones: "es muy difícil, si no imposible, que países que tienen la protección comercial y los subsidios en el centro de su estructura productiva cedan eso a cambio de nada".
Según él, la liberalización de los mercados agrícolas se producirá "por razones de mercado", y no por un acuerdo en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que no estaría a la altura de la realidad.
Esas opiniones van a contracorriente de las premisas defendidas por el Canciller brasileño, Celso Amorim, uno de los principales negociadores como líder del G20 de países en desarrollo. Amorim "realmente creía que era posible llegar a un buen acuerdo. Diplomáticos no siempre representan realidades", según Stephanes.
Stephanes dijo que nunca expuso esa opinión al Presidente Luiz Inacio Lula da Silva porque este "nunca me preguntó" al respecto.
La Ronda de Doha, que comenzó a negociarse en 2001 y debe concluir en un acuerdo de liberalización comercial, está polarizada entre los reclamos de los países emergentes por un mayor acceso a los mercados agrícolas de los países ricos y los de Estados Unidos y Europa que pretenden mayor apertura para sus productos industriales.