Argentina y Brasil, las mayores economías sudamericanas, parecen haber profundizado en los últimos días sus diferencias en torno de las negociaciones para la liberalización del comercio internacional, enmarcadas en la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Ante la posibilidad de que la Ronda de Doha sea retomada este mes, el Gobierno argentino presentó ante el organismo multilateral un documento que oficializa su rechazo a una mayor apertura de la industria, como proponen Estados Unidos y la Unión Europea (UE). Por su parte Brasil, que intenta reactivar las negociaciones, ha ratificado su respaldo a la posición de los países desarrollados.
En efecto, los principales socios del Mercosur se encuentran en veredas opuestas desde mediados de este año. En las conversaciones de la Ronda Doha que fracasaron en julio, Brasil accedió a bajar los aranceles industriales para tratar de alcanzar un acuerdo. En tanto, Argentina se opuso a ese requerimiento por temor a que una apertura excesiva afecte al sector productivo de los países en desarrollo y porque, a su juicio, no se obtuvieron de las naciones ricas suficientes garantías en la eliminación de subsidios agrícolas.
El Secretario argentino de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, dijo que en el documento presentado ante la OMC se pide tener en cuenta la situación de las economías emergentes, sobre todo ante el impacto de la crisis financiera internacional. "Las circunstancias actuales requieren que cualquier resultado de la negociación contribuya a la liberalización de los intercambios, permitiendo la preservación de niveles moderados de aranceles en los países en desarrollo, con margen para sus políticas dirigidas a aumentar el empleo y garantizar la estabilidad y el progreso social", precisó.
Chiaradía recordó que las naciones desarrolladas han aumentado los subsidios a entidades financieras e industrias para atenuar los efectos de la turbulencia global y que, por eso, Argentina pide reciprocidad en la concesiones. Además, el funcionario exigió "unidad" dentro del Mercosur respecto de la Ronda Doha, porque, a su criterio, un recorte de los aranceles industriales "dañará seriamente" al bloque.
Por su parte, los negociadores brasileños admitieron que es "difícil" acordar una posición común con Argentina y coincidieron en que esta situación, y no la apertura del sector productivo, podría repercutir en el Mercosur. El diario Folha de Sao Paulo reflejó el clima reinante en Brasilia al afirmar que el Gobierno de Buenos Aires "abrió fuego contra Brasil" al presentar en la OMC su informe contra la apertura industrial.
Hasta el momento, ambos gobiernos habían relativizado sus diferencias. El Presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó a decir que los vecinos sudamericanos "no tienen divergencias", al tiempo que su par argentina, Cristina Fernández de Kirchner, habló de un "inédito nivel de comunión" entre los dos países.
Ahora, los analistas se preguntan si se ha producido una verdadera fractura dentro del Mercosur. "Está claro que el bloque no está funcionando como tal en la definición de políticas y eso se debe a que sus miembros tienen diferentes intereses y grados de influencia", explicó el economista Ernesto Kritz. "Brasil negocia como un país con peso propio en el comercio mundial, porque tiene capacidad de imponer sus decisiones, mientras que Argentina, con menos influjo, piensa más hacia adentro", agregó. Por eso, según Kritz, el gobierno de Brasilia favorece la apertura mientras que el de Buenos Aires tiene una actitud más proteccionista.
Los analistas coinciden en que otra de las razones detrás de las diferencias entre ambas naciones en materia comercial es que Argentina arrastra un importante déficit en su intercambio bilateral con Brasil. Ello se debe a que los brasileños han dejado fluctuar libremente el real, lo que ha vuelto más competitivas sus exportaciones, mientras que los argentinos han sostenido el valor del peso, lo que ha tenido como efecto adverso el encarecimiento de sus envíos.
"En este aspecto, las fisuras en el Mercosur comenzaron hace mucho tiempo pero ahora parecen notarse más que nunca", evaluó Kritz. La divergencias entre Argentina y Brasil en torno de la Ronda Doha probablemente cobrarán más protagonismo cuando Lula y Fernández vuelvan e encontrarse en la cumbre de jefes de estado del Mercosur, que tendrá lugar en Salvador el 15 y el 16 de diciembre.