Estados Unidos e India se acusaron mutuamente por las diferencias en torno a las concesiones que podrían llevar al esperado acuerdo comercial global, aunque manifestaron su optimismo de que un avance concreto esté cerca.
Durante una conferencia empresarial, tanto la Representante comercial de Estados Unidos, Susan Schwab, como el Ministro de Comercio de India, Kamal Nath, llamaron a poner fin al estancamiento de la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) tras más de seis años de arduas negociaciones.
"Ningún país, ni Estados Unidos ni India, está en posición de resolver la Ronda Doha. No existe una bala de plata", dijo Schwab, y al mismo tiempo pidió a los países en desarrollo más avanzados entregar reducciones arancelarias "significativas".
Reducir los aranceles en economías emergentes como China e India ha sido uno de los principales problemas en las conversaciones que han enfrentado a los negociadores estadounidenses y de la Unión Europea (UE) con los representantes de las naciones en desarrollo, que alegan que deben proteger a los sectores menos favorecidos de los vaivenes de la economía global.
"Hay países involucrados en la Ronda que buscan resultados con el menor denominador común. Si se les sigue escuchando o prestando atención tendremos un serio problema", amplió Schwab.
Por su parte, Nath dijo que las críticas de Estados Unidos de que India estaba obstaculizando un acuerdo eran "injustas e imprecisas". Como ejemplo de los asuntos sensibles de cada país, Nath se refirió a los subsidios agrícolas estadounidenses. India y otros países insisten que deben ser reducidos para ayudar a la competencia de los agricultores de países más pobres.
"Esta ronda concluirá respetando las sensibilidades de cada país", indicó Nath. "Debemos armonizar estas sensibilidades y obtener el mayor kilometraje posible. Ningún país puede obtener todo lo que exige, pero ninguno entregará todo lo exigido", agregó.
Las declaraciones reflejan las diferencias que permanecen pese al intento de los negociadores por establecer la pauta para un acuerdo general que los ministros de comercio utilizarían como punto de partida si se reúnen en Ginebra a finales de junio o comienzos de julio.