La Representante estadounidense de Comercio, Susan Schwab, criticó con dureza a la oposición demócrata por negarse a aprobar el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia y reiteró el "compromiso" del Gobierno de impulsar el pacto en el Congreso.
En una larga exposición en la que enumeró algunos principios que rigieron la política comercial estadounidense durante los últimos 35 años, Schwab recordó el acuerdo bipartidista alcanzado en mayo de 2007 entre republicanos y demócratas, destinado a desbloquear las discusiones sobre los acuerdos comerciales pendientes.
Desde entonces, solo uno de cuatro TLC negociados por la Casa Blanca fue finalmente rubricado por el Legislativo: el pacto comercial con Perú. "Cuando el TLC con Perú fue a votación, su aprobación fue abrumadoramente bipartidista", subrayó la funcionaria. "Y el cielo no cayó, y la tierra no tembló y hasta donde sé, no aparecieron langostas", ironizó.
"Ahora pasó un año desde el acuerdo del 10 de mayo de 2007 sobre una nueva política comercial en Estados Unidos entre demócratas y republicanos, y el Congreso ha encontrado excusa tras excusa para retrasar los demás pactos comerciales”, explicó.
Las acciones del legislativo han abierto “un hueco enorme en la política comercial de Estados Unidos para el futuro inmediato”, debido a que los países ya no pueden confiar en que el Congreso aprobará los convenios comerciales que la Casa Blanca negocia, según expresó Fred Bergsten, Presidente del Insituto Petersen.
Schwab volvió a criticar a los demócratas por "cambiar las reglas del juego", luego de que la Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, decidiera eliminar el plazo de 90 días para una votación sobre el TLC con Colombia en respuesta a la decisión de Washington de enviar el acuerdo al Congreso a pesar de varias advertencias de la oposición para que no lo hiciera. De esta manera, el TLC quedó envuelto en una nebulosa, hasta que la oposición manifieste su postura.
Los demócratas, que controlan el Congreso, se oponen al TLC con Colombia y piden a Bogotá mejoras en materia de protección de sindicalistas y en las investigaciones de relaciones de congresistas oficialistas con paramilitares de extrema derecha antes de considerar el tratado. A su vez, muchos sindicatos estadounidenses, y en particular la poderosa e influyente central sindical AFL-CIO, se oponen al TLC con Colombia.
La Casa Blanca ha venido sosteniendo que quiere los acuerdos pendientes aprobados en el orden en que fueron negociados, por lo que de la votación sobre el pacto colombiano dependen también los acuerdos negociados por el Gobierno de George W. Bush con Panamá y Corea del Sur.
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