Los datos registradas por la Oficina Nacional de Estadísticas británica, muestran un aumento de US$ 1,83 mil millones en la importación de bienes, relacionado con una ligera caída en las exportaciones, generando un déficit de US$ 12,5 mil millones en el mes de mayo.
Estos datos son consecuencia de la distorsión del llamado “carrusel del fraude”, en el que diferentes grupos que participan del comercio internacional, específicamente de bienes pequeños como teléfonos celulares o chips de computadoras, evitan el pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) ligado a la exportación e importación.
Desde el Gobierno informaron que el aumento de las exportaciones de bienes de capital por un total de US$ 5,51 mil millones durante la primer mitad de 2006 fue inflado por el “carrusel comercial”. Las autoridades sospechan que este tipo de prácticas se dan en el comercio bilateral con Chipre, uno de los centros registrados por los británicos de actividad ilegal, y que generó ingresos por un valor de US$ 367 millones.
Sin embargo, la Oficina Nacional de Estadísticas explicó que no hay probabilidad de que el déficit comercial haya sido afectado por el fraude, ya que las importaciones y las exportaciones aumentaron en montos similares, generando que el déficit de Gran Bretaña en bienes sea del 6.2% del producto bruto interno (PBI), cercano al nivel record de 6.8% que se logró en la primavera de 1974.
Los datos oficiales de esa institución británica demuestran que las tendencias del déficit en los bienes y servicios fueron “bastante fijas” durante los últimos meses, mientras que el déficit comercial en los bienes, únicamente, se ha “ampliado ligeramente”. Según algunos analistas económicos esta situación puede haber sido producida por cuestiones coyunturales como el aumento del precio del crudo, las cotizaciones de metales básicos y el comercio irregular de algunos socios.
Por su parte, el Banco Central de Inglaterra espera un estrechamiento de la “zona gris” comercial para el segundo cuarto de 2006, que sirva de estimulo para el crecimiento. No obstante, el economista británico Geoffrey Dicks no es tan optimista ya que, según él, para que ocurra tal situación, junio debió representar aumentos significativos en la balanza comercial respecto a mayo, situación poco probable.