La Bolsa de Chicago, el punto de referencia mundial para el valor de las materias primas agrícolas, protagonizó un lunes de gran turbulencia. En definitiva, las pizarras de soja, maíz y trigo exhibieron notables caídas en sus cotizaciones.
El mal desempeño de los cereales se debe a la crisis financiera de Estados Unidos, que ante la negativa del legislativo a acudir en ayuda de las entidades bancarias, se expande al resto del mundo. La evidencia de esta propagación es la caída general de las principales bolsas y la depreciación del euro.
Los contratos noviembre y enero de la soja en Chicago perdieron todo lo que una rueda permite: 25,72 dólares. De esta manera, terminaron la jornada con ajustes de 401,98 y 408,04 dólares por tonelada, llegando a un nivel de precios que resulta inferior a los de marzo pasado.
La caída de los precios de la soja y del maíz en Chicago, impulsada por las ventas de los fondos de inversión, respondió, entre otros factores, a la depreciación del euro respecto del dólar y al derrumbe de los principales índices bursátiles del mundo.
En el caso de las divisas, la relación dólar/euro signa el poder de compra de la demanda. La posibilidad concreta de que Estados Unidos exporte su crisis financiera a Europa ayer golpeó al euro y lo hizo perder terreno frente a la moneda estadounidense, algo que en el mercado tuvo un claro efecto bajista para los granos, dado que implicó su encarecimiento para los compradores europeos.
El lunes anterior, las materias primas agrícolas habían cerrado con fuertes subas debido al debilitamiento del dólar y a la posibilidad de que el paquete de estatización de deuda privada anunciado por el Gobierno de Estados Unidos desatara un proceso inflacionario.
Además, el valor de los granos recibió otra mala noticia: el petróleo cerró en 96,37 dólares, con una pérdida del 9,8%. Lejos quedó ya el pronóstico que ubicaba el barril en torno a los 200 dólares. Junto al combustible, comienzan a sembrarse dudas sobre la producción de biocombustibles a partir de maíz y aceite de soja.
La realidad es que los analistas no se arriesgan a predecir un rumbo cierto para cereales y oleaginosas, mucho menos en el corto plazo. Continúan advirtiendo la necesidad de tomar coberturas en los mercados de futuros para minimizar los riesgos que conllevan la volatilidad y los movimientos espontáneos del mercado. No obstante, comienza a haber consenso entre los especialistas al señalar que difícilmente el "salvataje" por 700.000 millones de dólares pueda revertir la incertidumbre actual. "¿Cómo puede producir un shock de confianza algo que hace diez días deambula como paria por el Congreso estadounidense?", estimó una fuente anónima del sector.
Pese a la promocionada probable aprobación, ayer el Congreso estadounidense volvió a rechazar el plan oficial. Ahora se especula con que el acuerdo llegaría pasado mañana, cuando los legisladores vuelvan al recinto tras el receso de dos días por el Año Nuevo Judío.
El espejo argentino
Apenas tres meses atrás, con la soja en Chicago rozando los 600 dólares la tonelada, podía verse mañana, tarde y noche a gente hablando en la televisión sobre la renta extraordinaria de los productores argentinos. Pero hoy lo único extraordinario es el brutal cambio de escenario ocurrido en unas pocas semanas.
El dato es que los precios locales del soja disponible ya son los mismos que los ofrecidos un año atrás al tiempo que el costo de producción del cultivo se incrementó en el orden de un 40% en el mismo período.
En efecto, la soja cerró con importantes pérdidas y sin transacciones ayer en Argentina, presionada a la baja por las profundas caídas que registró la Bolsa de Chicago, según afirmaron operadores.
En Rosario, el principal puerto argentino de granos, la soja se ofreció a 790 pesos (251 dólares) por tonelada, desde los 870 pesos que se registraron el viernes. El lunes no se registraron transacciones, mientras que en la rueda previa el volumen negociado fue de apenas entre 3.000 y 4.000 toneladas.
Los operadores señalaron que, debido a que la soja de Estados Unidos cerró en su límite de caídas, hoy la oleaginosa seguiría bajando en Chicago, lo que presionaría los valores del grano a la baja en Argentina.
En el puerto de Quequén, la oleaginosa cayó 60 pesos con respecto al viernes y se negoció a 770 pesos por tonelada, mientras que en Bahía Blanca el grano perdió 80 pesos y se ofreció a 790 pesos por tonelada.