Las discusiones multilaterales de la Ronda Doha en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC) pasan por tres factores fundamentales. El primero, uno de los más sensibles, es el de los subsidios agrícolas. Hoy, Estados Unidos ofreció recortar el máximo autorizado de sus subsidios agrícolas de 17.000 a 15.000 millones de dólares anuales. Los otros dos temas de importancia son los aranceles agrícolas impuestos por los países ricos y los aranceles industriales de los emergentes.
Subsidios agrícolas
El proyecto de acuerdo preparado por el mediador neocelandés Crawford Falconer prevé que los países ricos reduzcan sus subsidios, que según los países emergentes distorsionan las cotizaciones mundiales y penalizan a sus agricultores.
Según el texto de Falconer, quienes otorgan más subsidios tiene que hacer los mayores esfuerzos: la Unión Europea (UE) debe reducir los suyos del 75% al 85%. Su techo máximo autorizado caerá de 110.300 millones a 27.600 millones de euros. Los subsidios de Japón y Estados Unidos deben reducir entre el 66% y el 73%, lo que dejará el techo estadounidense en menos de 16.400 millones de dólares. Los demás países desarrollados deberán reducir sus subsidios entre el 50% y el 60%.
Estas reducciones sobre los subsidios que distorsionan el comercio, ya que están ligados a un nivel de precios o de producción, deben materializarse en un plazo de cinco años. No están incluidos otro tipo de subsidios, como los pagados a los agricultores para proteger el medio ambiente. Los subsidios a la exportación serán eliminados en 2013, según una disposición adoptada en 2005.
Aranceles agrícolas
Los grandes exportadores agrícolas como Estados Unidos y Brasil reclaman una rebaja de los aranceles aduaneros aplicados por potencias como la UE y Japón. El proyecto de Falconer estipula que los aranceles más elevados bajen más, ya que el objetivo es lograr una rebaja del 54% en promedio para los países desarrollados.
Para los países en desarrollo, el recorte promedio no superará el 36%. Los países menos avanzados no deberán hacer ninguna concesión.
Para atenuar el efecto de la reducción, los países desarrollados podrán definir entre un 4% y un 6% de productos “sensibles” sobre el total de sus productos de importación. El porcentaje es más generoso para los países en desarrollo (entre el 5,3% y el 8% de los productos sensibles). A cambio, los países miembros deberán autorizar el ingreso de una cuota de importación de estos productos “sensibles”, que será más elevada cuanto más baja sea la reducción de sus aranceles.
Los países en desarrollo podrán además definir entre un 10% y un 18% de productos “especiales”, en nombre de la seguridad alimentaria o del desarrollo rural. La baja de los aranceles sobre estos productos no superará del 10% al 14%.
Productos industriales
A cambio de las concesiones en materia agrícola, los países desarrollados exigen a los emergentes que abran más su mercado a los productos industriales. En su proyecto de acuerdo, el mediador canadiense Don Stephenson sugirió que una treintena de países emergentes reduzcan sus aranceles según un coeficiente comprendido entre 19 y 26 (cuanto más bajo es el coeficiente, mayor es la reducción). India y Brasil bajarían así el promedio de sus aranceles del 11% al 12%. Para los países desarrollados, el coeficiente de retroceso estaría comprendido entre 7 y 9, lo cual dejaría el promedio por debajo del 3%.
Los países emergentes podrán definir hasta un 14% de productos “sensibles” según el coeficiente elegido. Un mecanismo impediría a un país albergar a todo un sector de las reducciones tarifarias.
El calendario de aplicación sería de cinco años para los países desarrollados y de diez para los emergentes. Los miembros recientes de la OMC como China podrían beneficiarse de un período de gracia adicional de tres a cuatro años.
Servicios
En respuesta a la demanda de los países ricos, está prevista una conferencia de un día durante la semana para permitir a los países a señalar cuáles son los sectores (telecomunicaciones, servicios, finanzas) que están dispuestos a abrir más a la competencia extranjera.