La actual crisis alimentaria analizada en la Cumbre de la FAO en Roma se torna una realidad en los mercados: los precios de dos de los principales commodities agrícolas siguen disparándose. El contrato de maíz para entrega en julio alcanzó en la bolsa de Chicago un récord de 252,94 dólares por tonelada, mientras que el de la soja se disparó a un nivel cercano al máximo que anotó en marzo, al alcanzar los 532,06 dólares la tonelada.
"Una conjunción de tiempo húmedo y fuertes exportaciones debido a la continuación de la huelga de los productores argentinos favoreció el alza de los precios de la soja", explicó Joe Victor, analista del gabinete Allendale. En los últimos tiempos, los precios de pizarra en la plaza argentina se ubican poco más de 5% por debajo de las cotizaciones de Chicago, esto es unos 30 dólares por tonelada menos en el caso de la semilla oleaginosa y 13 dólares en el del grano forrajero.
En el mercado argentino la plaza de granos continuó inactiva, no sólo por la falta de oferta y demanda, sino también por el "disconformismo" sectorial frente a la vigencia del esquema de retenciones móviles dispuesto por el Gobierno, que "impide realizar negocios a futuro", subrayaron desde el Mercado a Término de Buenos Aires (MatBA).
Operadores del sector dijeron que la situación "sigue siendo preocupante", en el comercio de granos, oleaginosas y subproductos (harinas y aceites), debido a la falta de cotizaciones de referencia que persiste en el mercado sectorial, lo que imposibilita la operatoria de futuros. Ante la falta de esa herramienta, imprescindible para cerrar contratos tomando los valores de la plaza internacional, que continúan escalando, empresarios exportadores y productores de granos reiteraron hoy que "se espera la concreción de la audiencia" que los directivos del Matba y la Bolsa de Cereales solicitaron al Ministro de Economía, Carlos Fernández.
A su vez, recordaron que ya está casi finalizada la trilla de la soja nueva, así como que se estima que más de la mitad de la cosecha anual aún está en manos de los productores, almacenada en silos bolsas, acopios portuarios y cooperativas.
Además, el trigo estadounidense también protagonizó una escalada. El tiempo húmedo que caía sobre el Medio Oeste de Estados Unidos dañaba los cultivos, lo que alentaba los futuros. A su vez, el avance de la cosecha y los informes de rendimientos superiores a los esperados en el país norteamericano influían negativamente sobre los precios. Los operadores estaban atentos a los pronósticos de precipitaciones para Australia.
El cereal para entregar entre julio de 2008 y mayo de 2009 cotizaba con ganancias de entre 10 y 24 centavos de dólar por bushel. El contrato de julio 2008 trepaba 24 centavos y se intercambiaba a 8,385 dólares, mientras que la posición septiembre 2008 subía 23,5 centavos a 8,5125 dólares.