El Director General de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, confirmó que las negociaciones de la Ronda Doha fracasaron y dijo que los participantes del proceso multilateral deben asumir sus respectivas responsabilidades por este suceso.
Primero en una breve reunión con los 153 países miembros de la institución multilateral y luego ante los periodistas, Lamy prefirió no identificar a los responsables de este duro revés a los esfuerzos por liberalizar el comercio mundial en el plano agrícola, industrial y de servicios.
"No es mi rol distribuir culpas. Veo, sé y comprendo lo que motiva una y otra posición, pero no puedo entrar en detalles", manifestó Lamy. "No voy a echarle la culpa a nadie, pero si esto puede volver a encarrilarse, requiere de cierta reflexión", agregó.
Las negociaciones fueron lideradas por siete potencias comerciales: Australia, Brasil, China, India, Japón, Estados Unidos y la Unión Europea. Esto se debió a que dos días después de que hubiesen comenzado las tratativas Lamy consideró que un pre-acuerdo entre estos países era indispensable para elevar una propuesta completa a un grupo más amplio de ministros.
"La buena noticia que esperábamos luego de más de una semana de largos debates y largas horas de reuniones era que habíamos alcanzado un acuerdo sobre el paquete, pero no ha sido así", lamentó el titular de la OMC.
Lamy señaló que el tema que se convirtió en una barrera prácticamente insuperable fue el relativo a la creación de un mecanismo especial de salvaguardas agrícolas para los países pobres. Este mecanismo les hubiese permitido introducir aranceles extraordinarios sobre un producto agrícola en caso de un abrupto aumento de las importaciones del mismo o de una fuerte caída de su precio en los mercados internacionales. Esta posibilidad era rechazada por los países desarrollados, particularmente por Estados Unidos, que dijeron que tal sistema disfrazaba un intento proteccionista. Lamy afirmó que se invirtieron "más de 60 horas en intentar encontrar un puente entre esas dos posiciones, pero hoy se vio que esas diferencias no podían reconciliarse".
Sobre lo que sucederá ahora con el proceso de liberalización comercial, el francés consideró que "tendremos que dejar que el polvo se asiente" y reconoció que, por el momento, "es difícil mirar hacia el futuro". "Los miembros deberían mirar con sobriedad el futuro y ver cómo van a hacer para que las piezas se vuelvan a unir como un rompecabezas", añadió.
Aseguró que antes de que la última reunión de las siete grandes potencias terminara se discutió este asunto y varios expresaron su deseo de que el proceso se retome rápidamente. Lamy señaló que algunos incluso pidieron que se hiciera "un último intento esta noche", lo que fue desestimado.
Finalmente, el líder de la OMC expresó su inquietud por lo que este fracaso significa para el sistema multilateral de comercio, que "proporcionó una política interesante contra el proteccionismo".