El Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas llamó hoy a los gobiernos a modificar aquellas políticas que contribuyen a agravar los efectos que está teniendo el incremento del precio de los alimentos sobre los sectores más desfavorecidos de los países en desarrollo.
Por primera vez desde que el alza de los alimentos empezara a ocupar las portadas de la prensa mundial, los estados se reunieron para debatir cómo hacer frente al desafío alimenticio. De esta manera, los países enviaron un mensaje de preocupación a la conferencia internacional sobre seguridad alimentaria que la ONU auspiciará en Roma del 3 al 5 de junio próximo.
Al término del debate, el CDH aprobó una resolución en la que advierte que "el derecho a una alimentación adecuada está amenazado con ser violado masivamente" y recuerda que una sexta parte de la población mundial sufre hambre, malnutrición e inseguridad alimentaria. Esto afecta sobre todo a los países importadores de alimentos, aunque los que más sufren son los menos desarrollados de África, Asia, América Latina y el Caribe.
La iniciativa del texto fue de Cuba y rápidamente recibió el apoyo de la mayoría de los 47 países miembros del CDH, cuyos representantes coincidieron en señalar la gravedad de esta situación, que está afectando directamente a unas cien millones de personas, según cálculos de organismos de la ONU. A ellos se suman más de 850 millones de personas que se encuentran en una situación en precariedad alimentaria crónica y de las cuales el 60% vive en África subsahariana y en el sur asiático.
Según datos recientes, entre marzo de 2007 y marzo de 2008, el precio del maíz aumentó un 31%, el arroz un 74%, la soja un 87% y el trigo un 130%. Con respecto a hace tres años atrás, el precio de las principales materias primas agrícolas se ha disparado un 83%. Si a ello se suma el alza del combustible, la consecuencia es que hoy comprar arroz, maíz, trigo o leche le cuesta al consumidor final más del doble de lo que le costaba en 2005.
El Embajador de Cuba ante la ONU, Juan Antonio Fernández, dijo que esta reunión y el llamamiento aprobado representan "una respuesta de la comunidad internacional ante una tragedia de proporciones globales". "Los que mueren de hambre se cansaron de que en el mundo rico se inviertan anualmente 8.000 millones de dólares en cosméticos, 17.000 millones en alimentos para mascotas o que el presupuesto global de guerra sea de más de 1 billón de dólares", arremetió el diplomático.
Esta situación también ha sido generada por las distorsiones que provocan "las prácticas comerciales injustas" en el mercado internacional, particularmente las políticas de incentivos y millonarios subsidios que otorgan los países industrializados a sus productores agrícolas.
Sin embargo, las opiniones estuvieron divididas entre quienes creen que para remediar aquello es necesario reactivar las negociaciones de la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Quienes piensan de ese modo sostienen que un eventual acuerdo pondría fin a las restricciones que sufren los países en desarrollo para exportar sus productos a los mercados de los países desarrollados. No obstante, el relator de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Olivier De Schutter, expresó una opinión totalmente opuesta, al considerar que las actuales políticas de comercio "legitimadas por la OMC" son las que golpean a la agricultura de los países pobres.