La Organización de Naciones Unidas (ONU) y el Banco Mundial se comprometieron hoy a erigir una fuerza de tareas para afrontar el ascenso sin precedentes de los precios alimenticios que amenaza con la dispersión de disturbios sociales.
Los organismos internacionales instaron a los países a no restringir las exportaciones de alimentos para asegurar el suministro doméstico, una medida que, según las entidades, agravaría el problema. "Consideramos que la dramática escalada de los precios internacionales de los alimentos ha evolucionado en un desafío histórico de proporciones globales”, indicó la ONU mediante un comunicado.
La crisis golpea más duro a la población más vulnerable: los pobres urbanos, según apuntó el comunicado, confeccionado tras una reunión de 27 líderes de agencias internacionales en Berna, capital suiza, cuyo objetivo era buscar una solución al incremento de precios que han causado hambre y disturbios en los países pobres.
"Pese a que hemos visto caer el precio del trigo en los últimos días, el arroz y el maíz sigue elevado, y el trigo, relativamente, también”, dijo Robert Zoellick, Presidente del Banco Mundial.
Los mayores costos del trigo, arroz, y otros alimentos básicos ponen mucha presión sobre el Programa Mundial de Alimentos (PMA), una agencia de la ONU que busca alimentar a 73 millones de personas este año.
El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a la comunidad internacional a proveer al PMA de los 755 millones de dólares que necesita para enfrentar la crisis. "Si no satisfacemos estos requerimientos de emergencia, nos arriesgamos a que el hambre, la malnutrición y el malestar social se esparzan por el mundo a una escala sin precedentes”, sentenció Ban. Este tipo de temores ya se han visto materializados en algunos países, como en Haití, donde el Gobierno ha caído, y en partes de África, donde los disturbios son moneda corriente.