Las conversaciones sobre
agricultura dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), claves para un nuevo pacto de comercio mundial, fueron aplazadas, ya que un frágil acuerdo amenazaba con romperse y estallaban problemas en otras áreas.
Diplomáticos de comercio, hablando después de que las conversaciones paralelas en bienes industriales revelaran un continuo desacuerdo sobre el tamaño de los recortes de aranceles, dijeron que las diferencias podrían hacer más difícil que los ministros logren el próximo mes un acuerdo general.
La ronda del martes de conversaciones sobre agricultura, la última antes de que el Director General de la OMC, Pascal Lamy, se reúna con los 151 embajadores para discutir los próximos pasos antes del propuesto encuentro de ministros, se alargó y fue pospuesta hasta el viernes.
Los ministros, precedidos por funcionarios de alto rango, comenzarían el proceso "horizontal" de compensaciones entre bienes agrícolas e industriales que abriría la puerta a un acuerdo en la ronda de Doha. "Varias preguntas han surgido en cuanto a las posibilidades de éxito de un (proceso) horizontal en estas circunstancias", dijo el embajador de India ante la OMC, Ujal Singh Bhatia.
El impacto de los precios en alza de los alimentos se sintió, con el G-33 de importadores de alimentos en desarrollo y el G-10 de importadores de alimentos ricos y Japón criticando a algunos exportadores por instar a recortes en los aranceles de importación mientras restringen las exportaciones a través de gravámenes y otras medidas, dijeron participantes en la reunión.
Los precios récord de los alimentos provocaron que varios países limitaran las exportaciones, con Argentina, por ejemplo, imponiendo un gravamen a las exportaciones de soja, e India, China, Egipto y Vietnam prohibiendo todo o ciertos tipos de arroz.
La ronda de Doha, lanzada a finales del 2001 para impulsar a la economía mundial y ayudar a los países en desarrollo a exportar más, trató de mantenerse a flote durante años, pero intensas conversaciones durante los pasados nueve meses sugieren que un acuerdo está al alcance.
Los negociadores trabajaron, hasta el momento, en una serie de asuntos técnicos para dejar a los Ministros simples selecciones sobre las grandes interrogantes políticas de recortes de aranceles y subsidios en la industria y la agricultura.
Un gran obstáculo es una propuesta de proteger productos agrícolas políticamente sensibles de la plena fuerza de los recortes arancelarios.
En las últimas semanas, seis importantes exportadores e importadores de alimentos -Australia, Brasil, Canadá, la Unión Europea, Japón y Estados Unidos- presentaron un plan. Funcionarios de alto rango de Estados Unidos y la UE lo elogiaron como un avance significativo, aunque el Presidente de las conversaciones agrícolas, el embajador de
Nueva Zelanda ante la OMC, Crawford Falconer, lo había calificado de frágil.
Los seis todavía tienen que convencer a otros miembros de la OMC sobre sus méritos y el martes estuvieron en desacuerdo sobre las notas explicatorias que les pidieron que suministraran. Incluso Australia reconsideró algunos de los aspectos de la propuesta. "Ni siquiera parecen saber cómo ponerse de acuerdo entre sí mismos, por lo que es poco sorpresivo que el resto de los países miembros estén rascándose la cabeza diciendo '¿cómo se supone que estemos de acuerdo en algo en lo que ustedes aún no lo están?'", dijo Falconer a los periodistas.
La propuesta permitiría a los países excluir algunos productos de los recortes arancelarios a cambio de admitir una cuota de dichos productos a un menor costo o incluso libres de impuesto. El desacuerdo es sobre la forma en que dichas cuotas serían calculadas.
Según Falconer, la postergación de las conversaciones hasta el viernes también les permitiría resolver otros problemas, tales como los productos tropicales y el trato preferencial de la Unión Europea a algunas importaciones.