Los Presidentes de Estados Unidos y México, junto al Primer Ministro canadiense, se manifestaron contra el proteccionismo,
al salir en defensa del criticado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y unir sus voces en apoyo al bloqueado TLC entre Washington y Colombia, en la cumbre norteamericana de Nueva Orleans.
"Estoy preocupado por el proteccionismo en Estados Unidos. No es nuestro interés convertirnos en un país proteccionista", afirmó el Presidente George W. Bush, junto a su par mexicano, Felipe Calderón, y el Primer Ministro canadiense, Stephen Harper.
Los tres gobernantes aprovecharon la reunión de dos días en Nueva Orleans para enumerar las ventajas del TLCAN, luego de que los precandidatos demócratas a la presidencia estadounidense, Barack Obama y Hillary Clinton, prometieran renegociarlo si llegan a la Casa Blanca. "No es el momento de renegociar el TLCAN, ni de apartarse de él, sino que es el momento de trabajar para hacerlo mejor para todo el mundo", dijo ayer Bush, defendiendo un acuerdo que entró en vigencia el 1 de enero de 1994 bajo la presidencia demócrata de Bill Clinton.
Los otros dos dirigentes mantuvieron la misma línea, aunque con matices. El mandatario mexicano también descartó la "terminación o cancelación" del acuerdo, al tiempo que advirtió a los precandidatos demócratas de que una medida de ese tipo convertiría a Norteamérica "en una región menos competitiva".
Por su parte, Harper se negó a rechazar rotundamente una renegociación con el futuro Presidente estadounidense. "Si uno de nuestros socios quiere renegociar el TLCAN, estaremos listos", afirmó, aunque también se encargó de enumerar las numerosas ventajas que aportó el acuerdo a la región. De todos modos, advirtió que "no es la prioridad correcta renegociar cosas que ya han sido decididas. No es el gran desafío".
Desde la la cumbre, los tres dirigentes manifestaron su apoyo al TLC entre Estados Unidos y Colombia, que la mayoría demócrata decidió bloquear. "Si no aceptamos un TLC que hemos negociado de buena fe con ellos, esto va a minar sus esfuerzos y va a desestabilizar parte del mundo. Sería un gran error que el Congreso dé la espalda a Colombia", arremetió Bush.
Calderón dijo que se sumaba "al esfuerzo que se realiza en Estados Unidos por establecer acuerdos comerciales mucho más prácticos, mucho más benéficos para todos, como es el caso del acuerdo comercial con Colombia". En cuanto a Harper, también alertó sobre el peligro de que el TLC no sea aprobado. "Pienso que un rechazo a un aliado así podría crear grandes problemas a largo plazo en Sudamérica", afirmó.
La respuesta de la Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, fue casi inmediata. "Los demócratas están listos para someter el TLC con Colombia a una votación, pero no cuando quiera el Presidente, sino cuando quieran las familias obreras de Estados Unidos", sentenció. Hace dos semanas, Pelosi decidió suspender el plazo de 90 días que los legisladores tienen para considerar los acuerdos comerciales enviados al Congreso por la Casa Blanca. Los demócratas sostienen que Washington trató de fijar la agenda del Legislativo, y quiso poner un acuerdo comercial con un tercer país por delante de los problemas económicos que viven las familias estadounidenses en un contexto de desaceleración económica.