Pablo Moyano, llevó el bloqueo a las exportaciones de granos que ya ejercía sobre los puertos de San Lorenzo y Ramallo, también a Bahía Blanca y Quequén. El reclamo derivará el viernes en un escrache a las oficinas de la multinacional exportadora Bunge en el microcentro porteño.
La protesta liderada por el secretario adjunto del sindicato, Pablo Moyano, tiene como argumento el reclamo por mejoras de condiciones laborales y salariales de los transportistas rurales. Desde el miércoles pasado, unos 500 camioneros bloquean el ingreso y egreso de mercadería en terminales portuarias de San Lorenzo, sobre el río Paraná. La medida luego fue replicada en Ramallo, en tanto que desde ayer por la mañana afecta a Bahía Blanca y en la noche se extendió a Quequén. En los primeros casos el grueso de la producción afectada pertenece al complejo sojero, mientras que en el sur bonaerense el bloqueo se aplica principalmente a cereales.
Dirigentes camioneros negocian desde el lunes con las exportadoras Nidera, Bunge, Cargill, Dreyfus, Molinos Río de la Plata y AGD, pero no se ha destrabado la situación.
En respuesta, Moyano hizo saber que «el viernes a las 11 marcharemos a las oficinas de Bunge, en 25 de Mayo al 500», donde entregarán un petitorio, según informó el diario Ámbito Financiero.
La medida de fuerza de los camioneros cuenta con apoyo de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, que ayer ingresó en estado de «alerta, paro y movilización», ante «los problemas que atraviesan los sindicatos marítimos, portuarios y camioneros», según afirmaron los dirigentes Jorge Viviani y Juan Carlos Schmid. Mañana darán a conocer medidas de fuerza.
En caso de sumarse los obreros portuarios al bloqueo de los transportistas, la parálisis será total en las terminales granarias del país. La mira gremial está puesta nada menos que sobre multinacionales que hoy se encuentran en plena disputa con el gobierno nacional, que les reclama el pago de retenciones impagas por 1.700 millones de dólares.
El reclamo
El gremio de Moyano exige «el estricto cumplimiento de las actas firmadas hace dos años y el blanqueo de todos los trabajadores». Reclama también sueldos promedio de 5.000 pesos y pagos retroactivos de haberes, entre otros puntos. «El 80% de los choferes (sobre un universo de 140 mil) percibe sus haberes en negro, alrededor de 1.500 pesos, en lugar de los 5.000 que, por convenio colectivo de trabajo 40/89, debe cobrar», indicó.
El hijo del titular de la CGT, Hugo Moyano, amenazó además con que «el conflicto podría extenderse a las firmas Nidera, Cargill, Aceiteras Deheza y Molinos Río de la Plata».
En principio, los representantes de Bunge Argentina se niegan a reconocer el acuerdo firmado en 2006 que señala Moyano, en el cual se incluye que los camioneros deban pertenecer a planta permanente de la empresa. El viernes pasado Bunge Argentina emitió un comunicado asegurando que la empresa «jamás ha firmado acuerdos o convenios de ninguna naturaleza con esa entidad gremial, por lo que no puede incumplir lo que nunca pactó, ni adeuda importe o concepto alguno a dicha entidad ni a sus afiliados».