El Presidente mexicano, Felipe Calderón, anunció el congelamiento de los precios de unos 150 productos alimenticios industrializados con el fin de reducir el impacto del encarecimiento global de los costos.
Entre los productos de consumo popular que mantendrán su precio hasta fin de año se destacan diversas marcas de porotos preparados, atún en lata, jugos, sopas, salsas, café y leche. Otros alimentos procesados incluyen frutas, vegetales en lata, condimentos y bebidas.
En conferencia de prensa, Calderón señaló que su Gobierno "ha estado trabajando y seguirá trabajando fuertemente para evitar que esta situación impacte en el bolsillo de los mexicanos, particularmente de los mexicanos que menos tienen".
El acuerdo se anunció después de una reunión que el gobierno sostuvo con la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin). En declaraciones recogidas por El Universal, el Presidente de la Concamin, Ismael Plascencia, aclaró que los precios bajos se mantendrán "siempre y cuando no existan contingencias extraordinarias en la economía nacional, con impacto en la planta productiva mexicana".
En México, la inflación llegó a un 4,95% en mayo, un 0,40% más con respecto a la de abril, 4,55%, la mayor tasa registrada desde fines de 2004.
El costo del aceite de cocina, un gran componente dentro del Índice de Precios al Consumidor, se ha disparado más del 50% durante 2007. Sin embargo, en el caso de los aceites y grasas el precio se mantendrá sin variación sólo hasta el 31 de agosto del presente año.
Las bancadas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD) consideraron insuficientes las medidas anunciadas por el gobierno y los industriales. El diputado del PRD, Alejandro Sánchez Camacho, dijo que se trataba de "un remedio para una enfermedad más profunda", y señaló que el programa tenía que ser complementado con aumentos de salarios, mecanismos de abasto a la población de menores recursos y subsidios para el campo.