El Gobierno decidió suspender las importaciones de arroz transgénico y su retiro del mercado luego de la denuncia de Greenpeace acerca del tipo de producto que estaba ingresando al territorio.
La organización ambientalista señaló que México cerró su frontera al arroz proveniente de Estados Unidos, por la falta de certificados que demuestren que está libre de transgénicos.
El coordinador de la campaña de transgénicos de Greenpeace, Gustavo Ampugnani, dijo que en México “es ilegal el consumo humano de productos transgénicos, y si se revierte la medida, sería clara la subordinación de nuestro país a los intereses comerciales estadounidenses”.
Mediante un comunicado informó que esta es la primera vez que México toma una medida precautoria en el tema de las importaciones de transgénicos, pese a la fuerte presión de la embajada estadounidense y de los arroceros de ese país, que buscan dejar la medida precautoria sin efecto.
"Como condición de entrada, las autoridades mexicanas han requerido una declaración de que el arroz no es transgénico," dijo Bob Cummings, Vicepresidente de política internacional del organismo arrocero.
"Estamos tratando de investigar qué autoridad en el Gobierno mexicano emitió ese documento," agregó.
Tres diferentes exportadores de arroz informaron a Cummings que sus embarques estaban detenidos. Al menos ocho vagones habían sido detenidos en Laredo, Texas.
“México tiene una oportunidad de oro para dar un giro de 180 grados en su política agrícola, trabajar junto al sector arrocero en elevar la producción nacional y avanzar en alcanzar la autosuficiencia alimentaria”, apuntó Ampugnani. Y agregó que lo mismo debe ocurrir con el maíz, grano estratégico para México.
Luego de la contaminación del suministro comercial de Estados Unidos del año pasado, varios países, incluidos los de la Unión Europea, han requerido certificación al arroz estadounidense.