"Habrá una Unión para el Mediterráneo, pero será un proyecto de la Unión Europea, es decir de los 27 países miembros", señaló la alemana Merkel, luego de haber mantenido una cena de trabajo con el jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, luego de haber inaugurado con él en Hannover la CeBIT, feria de la industria informática y digital.
Al respecto, la canciller alemana afirmó que jamás había estado en contra del citado proyecto, ya que "creo que el llamado proceso de Barcelona ha mostrado tener algunas debilidades y tiene que evolucionar de forma cualitativa".
Sin embargo, admitió que la propuesta le ocasionaba ciertas inquietudes, quizás debido a la falta de información o a malentendidos, inquietudes entre las que se encontraba la que se tratara un proyecto excluyente que pudiera abrir grietas en la cohesión comunitaria de la UE.
"No era el nombre lo que me preocupaba, si es Unión del Mediterráneo o para el Mediterráneo. Lo importante es que fuera una iniciativa europea", dijo la canciller.
El nombre de Zapatero
El mandatario francés, quien comentó que el nombre de Unión para el Mediterráneo fue una propuesta de José Luis Rodríguez Zapatero, jefe de Gobierno español, subrayó la importancia de que Alemania no sólo se sume al mismo, sino de que lo defienda como algo suyo ante los demás socios europeos.
"Estamos ante una nueva iniciativa franco-alemana y confiamos que esta iniciativa concluya tras un periodo de consultas con el apoyo de los 27 miembros de la UE, pues lógicamente no podemos imponer nada a nadie", señaló Sarkozy.
Merkel y Sarkozy anunciaron que propondrán la inclusión de la discusión de esta Unión para el Mediterráneo en la agenda del Consejo Europeo de la semana próxima.
A diferencia de Merkel, Sarkozy reconoció que la Unión para el Mediterráneo se convirtió en un problema entre Berlín y París, pero no le dio mayor importancia porque "es normal que surjan problemas y normal es que hablemos e intentemos solucionarlos", dijo.
En este sentido, recordó el contencioso surgido entre ambos países por la dirección del consorcio europeo EADS y la rapidez y determinación con la que él y Merkel decidieron abordarlo hasta llegar a "la mejor solución posible, la empresarial".
Merkel añadió a los logros franco-alemanes la obtención del Tratado simplificado de la Unión Europea, con el que se zanjó en Lisboa la crisis institucional abierta tras la negativa de Francia y Holanda a la entonces propuesta Constitución Europea.
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