El Presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, alertaron sobre las consecuencias de la crisis alimentaria durante la inauguración la doceava Conferencia de la ONU para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés).
Lula también exigió a los países ricos, en especial a Estados Unidos y la Unión Europea (UE), eliminar las subvenciones agrícolas y abrir los mercados a países en vías de desarrollo, en momentos en que se encuentran afectados por el incremento de los precios de los alimentos y del petróleo.
“La economía internacional se enfrenta a una crisis provocada por la política financiera de las economías más poderosas del mundo. Los países pobres no deben pagar la factura”, arremetió Lula.
La globalización no puede transformarse en un modo de transferir las pérdidas a los países en desarrollo, que son precisamente los que más han contribuido a mantener el nivel de crecimiento mundial, agregó.
Al pedir la eliminación de subsidios a los países ricos, el mandatario brasileño señaló que “estas subvenciones masivas funcionan como una droga para sus propios productores, y las principales víctimas son los agricultores de los países pobres. Debemos permanecer vigilantes frente a la tentación de prácticas proteccionistas de los países ricos”, sentenció.
Por su parte, Ban Ki-Moon manifestó su temor a que se produzcan “crisis en cascada” que afecten al crecimiento y la seguridad mundial, si el aumento de los precios de los alimentos continúa con ritmo ascendente. “Si la crisis actual no es tratada correctamente, podría provocar una cascada de otras crisis múltiples, lo que desembocaría en un problema multidimensional que afectaría la economía, el progreso social e incluso la seguridad política en el mundo”, advirtió durante la apertura de la conferencia de la UNCTAD.
“No podemos esperar más. La comunidad internacional debe tomar medidas urgentes para evitar consecuencias políticas y de seguridad más graves. Naciones Unidas está dispuesta a encabezar esta acción para coordinar una respuesta global a la crisis”, añadió el funcionario de la ONU, quien se comprometió a emplear la fuerza del organismo que preside para afrontar el alza de los precios, que amenazan con aumentar la hambruna y la pobreza, y que ya han incitado protestas por alimentos en Asia, África y América Latina.
“Estableceré de inmediato un poderoso equipo compuesto por expertos y autoridades líderes para enfrentar este tema”, aseveró, y advirtió que el problema mundial de los alimentos podría significar siete años perdidos en cuanto a las Metas de Desarrollo del Milenio.
Ban señaló que muchos países han tratado de compensar el déficit alimentario bloqueando los envíos de arroz y trigo, o introduciendo incentivos que faciliten la importación de productos alimenticios. “Esto amenaza con distorsionar el comercio internacional y exacerbar la escasez”, comentó.
Por su parte, el Director General de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, no descartó un avance significativo durante los próximos días en las conversaciones sobre comercio global.
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