La conclusión exitosa de la Ronda de Doha de negociaciones comerciales y el ingreso de Rusia a la Organización Mundial del Comercio son ambas metas alcanzables, dijo el domingo el líder de la OMC, Pascal Lamy, durante un foro económico realizado en Rusia.
Al cierre de la reunión del Grupo de los Ocho (G-8), que agrupa a las siete naciones más industrializadas del mundo y a Rusia, Lamy dijo que "necesitamos tracción política, y los negociadores deberían ser instruidos para caminar la milla extra." "Creo que es posible (...) No estamos ahí todavía," agregó.
Lamy hizo comentarios que reforzaron los ánimos positivos de la cumbre del Grupo los Ocho (G8) de la semana pasada, donde los líderes de las naciones más ricas del mundo pidieron que la largamente retrasada Ronda de Doha llegue a una rápida conclusión.
Para ello, las cuatro potencias comerciales- la Unión Europea, Estados Unidos, India y Brasil- se reunirán la semana que viene en Potsdam Alemania, en un encuentro de cinco días que busca una salida frente al estancamiento de las negociaciones de Doha, en la que intentarán poner sobre un borrador una oferta común para presentar luego al resto de socios del organismo multilateral.
Se cree que será la última oportunidad para avanzar seriamente a una conclusión exitosa de las negociaciones multilaterales.
La Ronda fue lanzada en el 2001 para mejorar la participación de las naciones en vías de desarrollo en el libre comercio, y se vio interrumpida en julio de 2006 por la falta de acuerdos en torno a la reducción de los subsidios agrícolas y al acceso a este mercado. Tampoco hubo avances en torno al capítulo industrial.
La adhesión de Rusia
Rusia, que ha estado en negociaciones para unirse a la OMC desde mediados de la década de 1990, sigue siendo la mayor economía fuera del organismo. Las charlas para el ingreso de Moscú hasta el momento se han visto amenazadas por los conflictos aduaneros que mantiene el país con Georgia, uno de los países que retiró su apoyo por este tema y que debe volver a firmar el protocolo de adhesión para que el ingreso ruso sea una realidad.
Durante la reunión del G-8, Putin criticó duramente a los países occidentales por alabar falsamente el libre comercio. El mundo necesita una "nueva arquitectura" para manejar las relaciones económicas internacionales, dijo.
Lamy coincidió con la percepción del mandatario ruso, y señaló que la OMC necesita ser reformada para adecuarse mejor a los intereses de las naciones que registran un rápido crecimiento, como Rusia, China o India. "¿Este sistema funciona bien? No, tenemos que cambiarlo, adaptarlo y reformarlo porque fue creado en tiempos en que el mundo era diferente," indicó Lamy.
El G-20 endurece su posición
Bajo la coordinación de Brasil e India, ese grupo de países en desarrollo junto a los africanos, caribeños y los menos avanzados, que representan casi a dos tercios de la Organización Mundial del Comercio (OMC), reafirmaron hoy su compromiso de unidad frente a las economías más poderosas y con más intereses en el capítulo agrícola.
Los países del Grupo de los Veinte (G-20) y otras naciones en desarrollo demostraron su unidad mediante una posición más firme en la negociación de la Ronda de Doha frente a las economías más poderosas, al tiempo que aseguraron que llegar a un acuerdo es, además de urgente, “posible”.
“Los países en desarrollo apoyan que la urgente conclusión de la Ronda de Doha esté sujeta a lograr un resultado que, en cada área de la negociación y en su forma global, sea equilibrado y cumpla su compromiso de que sea una ronda de desarrollo, con los intereses y necesidades de esos países en su centro”, indica el comunicado de prensa final del G-20.
Según lo difundido a los medios mundiales, el G-20 subraya que la clave del acuerdo final de la negociación está en la agricultura y que “un resultado destacado en agricultura, garantizaría recortes sustanciales y decisivos en las ayudas internas que distorsionan el comercio internacional”.
Optimismo
El Canciller brasileño, Celso Amorim, expresó a la prensa que ahora era “más optimista que hace un año” respecto a la conclusión de las negociaciones, estancadas desde hace meses.
En una conferencia de prensa, Amorim subrayó que aunque los diversos grupos económicos y regionales están negociando, el G-20 “no quiere sacrificar posiciones para obtener resultados”, al tiempo que advirtió de que las reuniones de los diversos grupos sirven para avanzar, pero “su resultado final hay que llevarlo a lo multilateral”.
“Entramos en una fase crítica de la negociación y hay que acabarla para corregir las más graves distorsiones en el comercio creadas por los países industrializados”, señaló el titular de Itamaraty.