La crisis financiera internacional no debería minar los esfuerzos para incrementar la apertura de la economía mundial, según afirmó hoy Pascal Lamy, Director General de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
El titular de la OMC dijo que la lección de la Gran Depresión que siguió al "crack" bursátil de 1929 era que el proteccionismo empeoró aún más los problemas económicos. "El actual huracán que ha golpeado a los mercados financieros no debe distraer a la comunidad internacional de perseguir una mayor integración y apertura económica", subrayó Lamy en un foro público en la OMC.
"Espero que las naciones que conforman la OMC no sigan el ejemplo de Estados Unidos en los años '30, que levantó barreras comerciales y elevó los aranceles de 20.000 productos", dijo Lamy, haciendo referencia a la Ley de Aranceles Smoot-Hawley. "En una crisis financiera y en momentos de dificultades económicas, en particular en momentos de elevados precios alimentarios, lo que necesitan los empobrecidos consumidores en forma desesperada es ver que su poder adquisitivo crezca, no que se reduzca", sostuvo el funcionario de origen francés. "El proteccionismo y empobrecer al vecino son callejones sin salida”, resumió.
El líder de la OMC dijo que era importante completar la Ronda Doha de negociaciones comerciales multilaterales, que empezó en el 2001 y cuyo objetivo declarado es abrir aún más la economía mundial y ayudar a que los países en desarrollo exporten más. La relevancia de concluir Doha radica en que "no hay alternativa a la OMC". Según Lamy, los diplomáticos estaban tratando de cerrar un acuerdo general sobre aranceles y subsidios en agricultura e industria. En julio, los ministros comerciales de los países de la OMC fracasaron en alcanzar un entendimiento sobre estos y otros temas.
El nuevo objetivo es acordar esos dos pilares básicos hacia fines de año, dijo Lamy. Pero no dijo, como sí lo hizo la semana pasada, que estaba listo para convocar nuevamente a los ministros en Ginebra en las próximas semanas para reanudar un intento de alto nivel a fin de cerrar un acuerdo. Semejante reunión requeriría avances en las discusiones entre autoridades de siete economías grandes, que en las últimas dos semanas se han encontrado para abordar la cuestión concreta a la que se atribuye el fracaso de julio: una medida para ayudar a los agricultores de países pobres contra la avalancha de importaciones, el llamado mecanismo de salvaguardia.
Ese tema sigue siendo un problema. Los países ricos como Estados Unidos no quieren aceptar un mecanismo que podría alterar el comercio, mientras que las naciones en desarrollo como India dicen que se les debe otorgar el derecho de asistir a sus agricultores de subsistencia rápidamente en caso de producirse alguna crisis. "Desafortunadamente, no pudimos llegar a un avance significativo", dijo un diplomático de uno de los siete países.