Italia ha alineado su postura con la de la venidera presidencia francesa de la Unión Europea (UE), al declarar un nuevo “eje comercial” que hará eco en la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Diplomáticos aseguran que una fuerte postura proteccionista contra China, india y otras naciones emergentes estaba emergiendo dentro del nuevo Gobierno italiano de centro-derecha. Silvio Berlusconi, el Primer Ministro, ve a Nicolas Sarkozy, Presidente francés, como un aliado estratégico en materia económica y de seguridad.
A cambio, Italia apoya vigorosamente la controversial propuesta de Sarkozy de crear la “Unión Mediterránea”, que será formalmente lanzada el próximo mes cuando París asuma la presidencia temporal del bloque comunitario. Italia también sostiene el movimiento galo para establecer una comisión europea permanente de investigación de productos falsificados.
“Ha nacido un eje de política exterior conformado por Italia y Francia”, aseguró Adolfo Urso, Subsecretario italiano de Comercio, tras mantener una reunión con Anne Marie Idrac, su contraparte francesa.
Ambos ministros criticaron la última propuesta de la OMC, alegando que suponía que Europa realizara grandes concesiones en materia agrícola mientras no se reportaba progreso alguno en los rubros industrial y de servicios, debido a las reticencias de países como Brasil, Argentina, México y sobre todo China e India.
Los integrantes del nuevo eje aducen que los nombres geográficos para los productos no están adecuadamente protegidos bajo la propuesta de Doha, y expresaron su oposición a las propuestas anti-dumping de la Comisión Europea, ya que consideran que las barreras comerciales no deberían ser reducidas en tanto los países emergentes se rehúsan a abrir sus mercados.
Los analistas dicen que así como los intereses económicos, Italia y Francia comparten la voluntad de unir esfuerzos para prevenir la inmigración ilegal proveniente del Norte de África y combatir al extremismo islámico. Muammer Gaddafi, líder libio, ha rechazado el plan original francés al considerarlo “un insulto a árabes y africanos”.