En un claro contragolpe a las baratas importaciones europeas provenientes de China, varios países de la Unión Europea (UE) están presionando a favor de la aplicación de tarifas punitivas a los productos chinos.
En medio de la creciente sensibilidad con respecto a la desaceleración del crecimiento económico europeo y global en general, los representantes de Italia, Alemania y Francia intentan desacreditar la decisión de Peter Mandelson, Comisario de Comercio de la UE, de no recomendar la implementación de aranceles anti-dumping al ingreso de compresores de aire chinos. Mientras los oficiales comerciales de esos tres países pretenden discutir el tema con los 27 miembros mañana, Mandelson dejó muy en claro que tales medidas punitivas serían contraproducentes.
Una comisión europea de investigación halló que ese producto, utilizado para inflar neumáticos y en sprays de pinturas, ingresaba al mercado europeo, proveniente de China, por debajo del costo de producción. Sin embargo, concluyó que la aplicación de tarifas dañaría a los consumidores en lugar de ayudar a los productores europeos.
Los derechos a aplicarse supondrían un costo de 44 millones de dólares al año, comparado con un beneficio estimado de 10,4 millones de dólares para los productores italianos, quienes fueron los primeros en quejarse, estimó el informe.
Actualmente, China posee el 50% del mercado europeo de este bien, en parte gracias a que las firmas europeas invierten en el país asiático. En tanto, los manufactureros italianos participan de apenas el 8% del mismo.
De todos modos, Günter Verheugen, Comisario de Industria de Alemania, teme sentar un precedente que desnudaría las tácticas de la industria pesada europea para esquivar a la competencia de bajos costos. No obstante, asegura que todo caso de dumping debe ser sancionado. Franco Fattini, de Italia, y Jacques Barrot, de Francia, apoyan su postura.
Las tres naciones se mostraron en franca oposición a la recomendación de Mandelson de este mes, pero fueron derrotados. La votación del bloque resultó con 13 votos a favor, 13 en contra y una abstención. Bajo la ley comunitaria, eso cuenta como aprobación, dándole a Mandelson la mayoría que necesitaba.
Nu Air y Fiac, las firmas italianas detrás del reclamo, dijeron que estaban dispuestas a retirar sus instalaciones de China y reubicarlas en Europa si los nuevos aranceles eran impuestos. En caso contrario, trasladarían la totalidad de sus operaciones a China, eliminando 500 puestos de trabajo.
"La Comisión Europea (CE) se niega a darnos la oportunidad de crear miles de empleos en Europa porque alegan que el proceso de deslocalización de la producción es irreversible. Pero nosotros hemos hecho los cálculos: la deslocalización es reversible. Todo lo que pedimos es que la CE nos dé la chance de probarlo”, sentenció Roberto Balma, Presidente de Nu Air Italy.
No obstante, oficiales comerciales desacreditaron este compromiso, aduciendo que las subsidiarias italianas en China no se verían afectadas por las tarifas, lo que supondría una gran ventaja comparativa.