El naufragio de las negociaciones comerciales multilaterales por cuarta vez en cinco años podría ser apenas un bache en la ruta del comercio internacional, que seguirá expandiéndose pese al colapso de las negociaciones.
La reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Ginebra, que se prolongó por nueve días, culminó el martes sin un acuerdo que reduzca los subsidios agrícolas y liberalice el comercio de bienes industriales. El punto clave para el fracaso fue el choque entre Estados Unidos e India por el mecanismo a través del cual las naciones pobres pueden elevar las tarifas ante un incremento imprevisto de las importaciones.
Si bien los negociadores pintaron el quiebre como un duro revés para la economía global, las cada vez más escasas barreras comerciales y el creciente número de acuerdos comerciales bilaterales sugieren que esas predicciones son exageradas e imprecisas. El valor de un acuerdo se redujo de 850.000 millones de dólares anuales cuando comenzó la Ronda en 2001 a 50.000 millones, un monto ínfimo si se compara con una economía global que maneja 54 billones de dólares.
“El comercio internacional se mantendrá idéntico a como era antes”, dijo Andrew Freris, Jefe Economista de Asia del BNP Paribas en Hong Kong. “Las charlas no van hacia ningún lado. Siempre va a estar de por medio el tema de los subsidios de Estados Unidos y Europa”, agregó. La tarifa promedio a los bienes manufacturados en las naciones desarrolladas se encuentran hoy en menos del 5%, frente al 40% de 1947, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El comercio creció alrededor de un 6% en la década pasada, una tasa que excedió a la de producción global en 2 puntos porcentuales, según datos aportados por la OMC. De acuerdo a estimaciones de la entidad realizadas en abril, el ratio de crecimiento del comercio descenderá a 4,5% este año, no por el impasse en las negociaciones comerciales multilaterales sino por la “turbulencia en los mercados financieros”.
“En el corto y mediano plazo, (el colapso de Doha) no tendrá impacto alguno en los flujos comerciales”, dijo Claude Barfield, experto del American Enterprise Institute, una organización de investigación en Washington a favor de la liberalización de los mercados. Pero también están quienes ven el quiebre de otra manera. El fracaso de Doha “tendrá un alto impacto en el frágil sistema comercial multilateral”, consideró Chen Deming, Ministro de Comercio de China, que junto a India chocó con Estados Unidos por el tema de las salvaguardas especiales a la importación.
La ausencia de un acuerdo llevaría al incremento de los derechos de importación en lugar de a un descenso de los mismos, según indicó el Comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson. “Un acuerdo hubiera restringido, en gran medida, la capacidad de elevar las tarifas en el futuro”, dijo. “Esta es una esencial póliza de seguro que ahora hemos perdido. Es una mala noticia para la economía global y el sistema comercial internacional”, agregó.
La posibilidad de un acuerdo está casi desvanecida ante la inminente asunción de una nueva administración en Estados Unidos, según consideró el Primer Ministro japonés, Yasuo Fukuda. El fracaso de Doha “ha desterrado la posibilidad de un acuerdo este año”, dijo. Por su parte, el Director General de la OMC, Pascal Lamy, señaló antes del inicio de las conversaciones de Ginebra que no había un Plan B.
Otro tema candente, protagonista de los últimos cónclaves multilaterales, fue la crisis alimentaria global. Según Freris del BNP Paribas, si se hubiera llegado a un consenso los precios de los commodities, como el trigo y la soja, no hubieran necesariamente bajado. “¿Un exitoso cierre de Doha hubiera ayudado a sortear la inflación de los alimentos? Es poco probable”, dijo. “La liberalización del comercio de productos agrícolas no implica el incremento de la provisión de alimentos”, explicó.
El poder emergente
El naufragio de la Ronda también refleja el creciente poder económico y de negociación de las naciones emergentes, en particular de Brasil, Rusia, India y China (grupo conocido como el BRIC). “Los países BRIC han adquirido fuerza a nivel global gracias a su rápido crecimiento económico”, destacó Tapan K. Bhaumik, Presidente de Asuntos Económicos de la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria de Nueva Delhi. “La emergencia de bloques comerciales regionales es el camino hacia el futuro”, añadió.
Los negociadores de Ginebra creen que el colapso podría enturbiar una economía global que no para de sufrir sacudidas, perjudicar a los agricultores de los países pobres y minar la credibilidad de la OMC. “El impacto en nuestros agricultores será gravísimo”, dijo Mamadou Sanou, Ministro comercial de Burkina Faso.
El quiebre de Doha “es una muy mala señal para la economía global de estos días”, recalcó Shada Islam, especialista en comercio del Centro de Política Europea en Bruselas. “En estos tiempos críticos, la gente ha permanecido en vela a la espera de una señal de confianza por parte de la OMC”, aseveró.
Uno de los resultados del fracaso en Ginebra podría ser la expansión de los acuerdos bilaterales de comercio. Países como China y Chile, entre otros, ya se han embarcado en esa aventura. Cuando la Ronda Uruguay terminó en 1994, había 80 Tratados de Libre Comercio (TLC). Desde entonces, ese número se ha más que duplicado y llegará a 400 en 2010, según proyecta la OMC. “Si Doha no funciona, los pactos bilaterales serán de mucho más importancia”, había afirmado Jagdish Bhagwati, miembro senior del Consejo de Relaciones Externas, quien publicó un libro en el que critica este modelo de convenios. “Lo que hacen es fragmentar tanto los mercados que lo que queda es un mapa caótico”, aseguró.
Nuevos rostros
Muchas de las caras que protagonizaron el último intento por revivir a la Ronda Doha no estarán más en un futuro próximo. La Representante comercial de Estados Unidos, Susan Schwab, dejará su cargo en enero de 2009 junto a la administración Bush. El mandato de Mandelson culmina en noviembre de este año, mientras que el de Kamal Nath, Ministro de Comercio de India, finaliza en mayo. Lamy dejará su puesto en septiembre, a menos que busque un segundo mandato.
Pese a todo, el colapso de Doha no implica que este sea el fin. Ya varios países, incluyendo a Estados Unidos, India y Brasil, aseguraron que es necesario hacer más esfuerzos y no dar por muerta a la Ronda. La ex-Representante comercial estadounidense, Carla Hills, recordó hace unos días las palabras de su par canadiense, John Crosbie, luego de un fracaso rotundo de la Ronda Uruguay en 1990: “La Ronda está muerta, pero no se tomará una siesta”. Cuatro años después, la Ronda Uruguay llegaba a un final feliz.