El euro volvió ayer a alcanzar una cifra histórica con respecto al dólar, al cotizar a 1,562 dólares, lo que perjudica a las empresas españolas que exportan fuera de la zona euro, al encarecer el precio de los bienes y servicios que venden a países que utilizan la moneda estadounidense y otras divisas.
Tal pérdida de competitividad ha obligado a las firmas españolas a reorientar sus ventas hacia la zona euro para evitar los riesgos derivados del tipo de cambio. En 2006, las empresas españolas exportaron a países fuera de la Eurozona por 116.023 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 23,8%. Un año después, las exportaciones a esos destinos crecieron tres veces menos (un 8,1%), un descenso mucho más pronunciado que el de las exportaciones totales. En ese mismo período, el cambio euro-dólar ha pasado de 1,30 a 1,45 dólares. Y la tendencia a apreciarse es creciente: en los dos primeros meses de 2008, de los que aún no hay datos sobre exportaciones, el euro ha pasado a cotizar a 1,56 dólares.
Así, la Eurozona se ha convertido en un refugio para los exportadores que no quieren correr riesgos con el tipo de cambio. En 2007, la Unión Monetaria ya absorbió el 56% de las ventas españolas y los analistas prevén que ese porcentaje seguirá subiendo.
No obstante, Juan de Lucio, Jefe del servicio de estudios de las Cámaras de Comercio, advirtió que la apreciación del euro afecta a una parte pequeña del tejido industrial. “De las tres millones de empresas que están registradas en España, sólo exportan con cierta regularidad unas 30.000, apenas un 1% del total”, señaló.
Balbino Prieto, Presidente del Club de Exportadores, destacó que los sectores más afectados por la apreciación del euro son los representados por las pymes, que tienen que reducir márgenes para no perder cuota. “La situación es límite en las pymes, ya que habrá un momento en el que no podrán seguir reduciendo margen”, explicó.
No obstante, un euro caro también tiene efectos positivos. Entre ellos, Prieto señala que abarata la factura energética, y permite “comprar petróleo a 105 dólares sin que se resienta el bolsillo”. Otro aspecto positivo es que impulsa las inversiones fuera de la zona euro. “Es una oportunidad única para las empresas españolas que tengan interés en invertir en Estados Unidos”, agregó.