Los precios de los alimentos están definitivamente sometidos a un cambio paradigmático y no retornarán a sus niveles anteriores a la crisis por al menos diez años, lo que imprime presiones a largo plazo sobre los gobiernos, de acuerdo a un reporte que próximamente se dará a conocer.
El informe, confeccionado en conjunto por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), sugiere que los precios alimenticios se han trasladado a una “meseta superior” debido a la creciente demanda de la industria de los biocombustibles y de países emergentes como China e India.
No obstante, las Perspectivas Agrícolas para 2008-2017, que serán publicadas la próxima semana, ofrecen un respiro en el corto plazo, ya que se estima que las cotizaciones cederán con respecto a los niveles récord de este año, según afirma Financial Times tras acceder a un resumen del estudio.
“Los precios de los alimentos serán considerablemente más altos en términos nominales que los del pasado, pero estarán por debajo de los niveles sin precedentes de este año”, confió un oficial familiarizado con las proyecciones. Si se compara con los precios promedio de 2005-2007, el reporte pronostica que en 2017 el precio del trigo, ajustado por inflación, será un 2% mayor, el del arroz un 1% y el del maíz un 15%. Por su parte, la cotización de la colza aumentará un 33%.
En suma, la proyección de precios implica caídas con respecto a las cotizaciones actuales, pero también supone que la escalada inflacionaria se tornará en un problema a largo plazo, sobre todo en los países pobres. “Sin excepción alguna, los precios reales promedio se mantendrán por encima de los registrados en el período 1985-2007”, reza el informe.
Alexander Müller, asistente del Director General de la FAO, dijo que el mundo tendrá que acostumbrarse a los altos precios alimentarios. “En el futuro cercano, tendremos que convivir con los altos precios de los commodities agrícolas”, amplió.
En otro reporte, la FAO aseguró en su “Perspectiva Alimentaria” que incluso si los precios agrícolas comienzan a descender y las proyecciones no excluyen futuros decrementos, “los precios no volverán a los niveles de los años anteriores”. “Más aún, una serie de factores de demanda como la necesidad de reabastecimiento están manteniendo altos los precios a pesar de las positivas perspectivas de producción global”, agregó el estudio.
Asimismo, la FAO dijo que la factura mundial de importación de alimentos alcanzará este año el billón de dólares (un millón de millones), un 20% por encima de lo registrado en 2007. “Los alimentos ya no son el commodity más barato, como una vez lo supieron ser”, añadió el organismo. Los países pobres serán los más perjudicados: según la FAO su factura de importación de alimentos crecerá un 40% interanual en 2008 hasta tocar los 169.000 millones de dólares.
Las nuevas estimaciones se dan a conocer justo cuando los precios comenzaban a demostrar los primeros signos de estabilización, tras aumentar más de un 50% en los últimos doce meses. En abril, el índice alimentario de la FAO reportó su primer caída en 15 meses, por lo que los oficiales aseveraban que los precios “ya habían alcanzado su cima”.