Las exportaciones niponas aumentaron más de lo previsto en abril respecto del mismo período de 2007, ya que el incremento de los envíos a China y otras naciones en desarrollo alivió el golpe provocado por la desaceleración de la economía de Estados Unidos.
No obstante, las cifras mostraron que la demanda europea también podría estar aflojando a medida que se propaga el enfriamiento estadounidense. Esto refuerza la opinión de que las tasas de interés japonesas seguirán sin cambios hasta que se aclare el panorama económico global. El Gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, dijo ayer al parlamento que los riesgos a la baja para la economía global siguen siendo elevados. Además, el Gobierno recortó su evaluación sobre las exportaciones, alegando que el crecimiento se desacelera.
Aún así, algunos economistas decían que los datos comerciales contenían señales positivas. "Tanto las exportaciones como las importaciones estuvieron más fuertes de lo que habíamos previsto. En ese sentido, ambas son positivas para el panorama económico", dijo Takahide Kiuchi, economista de Nomura Securities.
Las exportaciones crecieron un 4% en términos anuales, bastante arriba de la mediana de las proyecciones de los economistas, de un alza de 2,5%. Por su parte, las importaciones se incrementaron casi el doble de lo esperado, al aumentar un 11,9% debido a los precios energéticos más altos, aunque algunos decían que el alza también podría indicar una demanda doméstica sólida de bienes extranjeros.
Los envíos a China subieron un fuerte 14,1% debido a las robustas exportaciones de autos de lujo y autopartes. Las ventas a Estados Unidos, aún afectadas por las consecuencias de la crisis hipotecaria subprime, se contrajeron un 9,1%, el octavo mes seguido de bajas interanuales. Un alza del yen hizo caer el valor de las exportaciones al país norteamericano, denominadas principalmente en dólares. En abril, el yen promediaba 103 por dólar, un avance de un 13% desde el mismo período de 2007.