La economía mundial se encuentra ante una nueva ola de inflación alimentaria en tanto el precio de la carne sube como consecuencia de las cotizaciones record del maíz y la soja, los principales productos utilizados para el engorde animal.
Ambos cultivos alcanzaron ayer niveles históricos en sus precios, luego de que los agricultores estadounidenses alegaran que las intensas lluvias y bajas temperaturas de las últimas seis semanas provocaron daños en seis millones de acres cultivados y muchos millones más quedaron sin plantar.
Los traders dijeron que la inflación del maíz y la soja repercutirá a través de la cadena de abastecimiento, empujando al alza al precio de la carne vacuna y avícola y los productos lácteos. El incremento del precio del maíz impactará a toda una serie de artículos comestibles, desde cereales hasta edulcorantes.
La FAO (organización dependiente de la ONU que se ocupa de los alimentos y la agricultura) advirtió que los mayores costos alimenticios, la fuerte demanda y el ajustado abastecimiento estaban apoyando la suba de los precios minoristas de la carne.
“Ante la fortaleza de la demanda, la provisión de carne es limitada, lo que contribuye al incremento de precios”, señaló la entidad. “Los mayores costos alimentarios están empujando al alza a los precios minoristas”, agregó en su reporte mensual.
En la Bolsa de Chicago, los futuros de ganado en pie con entrega en abril de 2009 (contrato de referencia para el mercado) subieron hasta los 115,5 centavos de dólar la libra (254,6 centavos de dólar el kilo), el mayor precio pagado por cualquier contrato cárnico en Estados Unidos. El precio spot de ayer para el mismo producto fue de 96.075 centavos de dólar la libra (211,8 centavos de dólar el kilo), acercándose al récord de contratos spot.
El precio de la carne ha crecido alrededor de un 15% en los últimos seis meses, una aceleración notable si se tiene en cuenta que el ascenso durante los seis meses anteriores fue del 5%, según estimó la FAO.
La escalada de la cotización de la carne se sentirá más fuertemente en regiones de fortaleza económica, sobre todo en Europa y Estados Unidos. Los países pobres dependen más de productos básicos como el trigo y el arroz, por lo que no se ven tan amenazados por el ascenso de la carne.
El país norteamericano es el primer exportador mundial de maíz, participando con el 70% del comercio global, y el segundo exportador de soja, con una participación de mercado de casi el 40%. Además, es un gran exportador de carne. La esperada caída de la producción de maíz significa que el stock global del commodity, medido en días de consume, descenderá la próxima temporada hasta su menor nivel desde comienzos de la década del 70, según proyectó Deutsche Bank.
El precio spot del maíz en Chicago alcanzó un record de 7,60 dólares el bushel (279,41 dólares la tonelada), mientras los contratos para la próxima temporada se acercan a los 8 dólares el bushel (294,12 dólares la tonelada). La cotización spot de la soja también llegó a un nuevo récord de 15,93 dólares el bushel (627,17 dólares la tonelada).