Estados Unidos y la Unión Europea (UE) están estancados en una disputa sobre los aranceles a la tecnología, incrementando las chances de que las partes pidan a la Organización Mundial de Comercio (OMC) que erija un panel para que legisle sobre el caso.
Tras dos meses de negociaciones, Washington y Bruselas han sido incapaces de zanjar sus diferencias sobre la interpretación del Acuerdo sobre la Tecnología de la Información (ITA, por sus siglas en inglés), un pacto de la década pasada firmado por 70 naciones que prohíbe a los países imponer gravámenes sobre varios productos de alta tecnología.
“No fue un diálogo constructivo”, aseguró una fuente cercana a las negociaciones. El país norteamericano presentó en mayo un reclamo, apoyado por Japón y Taiwán, en el que alegaba que el bloque comunitario violaba el ITA mediante la imposición de elevados aranceles a nuevos productos, incluyendo una tarifa del 14% a los monitores pantalla plana. La UE respondió que no se trata de una violación al ITA y aseguró, en cambio, que buscaba actualizar el convenio teniendo en cuenta el sistema multilateral.
El enfriamiento se da en tiempos sensibles para el sistema comercial multilateral. Tras el colapso de la Ronda Doha de la semana pasada, los analistas aseguran que los caminos alternativos hacia la profundización de la liberalización deben ser buscados con mayor agresividad, lo que incluye la suscripción de acuerdos sectoriales. Sin embargo, la disputa sobre el ITA podría dañar los intentos por avanzar en pactos similares de otros sectores.
Ya que no se han reportado avances en el período de consultas sobre el ITA, Estados Unidos tendrá que decidir si avanza al siguiente nivel del proceso multilateral de resolución de disputas, que supondría solicitar la formación de un panel en la OMC para que analice y resuelva el caso. Esto podría ocurrir a más tardar el 29 de agosto, cuando se reúna el Órgano de Solución de Controversias de la entidad.