El Departamento de Control de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) está examinando la posibilidad de colocar mayor información nutricional en los alimentos a la venta en el país.
La decisión por sí o por no depende de si los símbolos añadidos al frente de los envases alimenticios son capaces de comunicar la información nutricional de manera clara y concisa, sin forzar a los vendedores a estudiar detenidamente el pequeño impreso que suele colocarse al reverso del empaque.
Para analizar la eventual medida, la agencia estatal inauguró hoy una consulta de dos días para recolectar comentarios al respecto de compañías alimenticias, grupos comerciales, organismos de control y expertos médicos, entre otros.
Algunos productores y minoristas ya han comenzado a etiquetar los alimentos con símbolos para indicar sus cualidades nutritivas. PepsiCo utiliza su signo "Smart Spot" en la Pepsi dietética, las papas fritas Lays y otros productos.
Hannaford Bros., una cadena de supermercados de New England, utiliza un sistema de tres estrellas para catalogar a más de 25.000 artículos alimenticios a la venta.
En Gran Bretaña, por ejemplo, el Gobierno ha convencido a algunas empresas fabricantes de alimentos para que utilicen una insignia de “semáforo” para sus productos. Este sistema cuenta con tres luces (verde, amarillo y rojo) para caracterizar a los alimentos como bajos, medios o altos en grasa, sal y azúcar.
La FDA encabeza la búsqueda por una mayor consistencia y unificación entre los regímenes de etiquetado de los productos, ya que muchos se basan en diferentes criterios y requerimientos.
Antes de tomar cualquier medida, la entidad estatal estudiará cómo las ventas responden a la implementación de estos distintivos en los productos. La iniciativa de la FDA se da tras el aluvión de críticas que el organismo gubernamental recibió tras los escándalos protagonizados por varios productos de origen chino.
Recientemente, un editorial del Washington Post, citando todos estos escándalos, reflexionó que, si todo esto se ha sabido cuando la FDA sólo inspecciona en frontera menos del 1% de los envíos, entonces sólo se está viendo la punta del iceberg, y que muchos de los productos que entran sin inspección pueden ser peligrosos. Sin embargo, agregó el editorial, terminan en las góndolas de los supermercados.
Consciente de que no se puede controlar en frontera un elevado número de importaciones, la FDA abordará una estrategia consistente en colaborar con las autoridades de los principales países exportadores para prevenir los problemas en su lugar de origen. Los productos más problemáticos se controlarán en frontera.
Además, se conocieron los recortes en el presupuesto de la FDA y la continua reducción en el número de inspectores en los últimos años.