El líder de la Organización Mundial de Comercio (OMC) ha convocado días atrás a una reunión ministerial a fines de julio para intentar rescatar a la estancada Ronda Doha de negociaciones comerciales. Pascal Lamy, Director General de la entidad, anunció la cumbre para el 21 de julio y afirmó que la probabilidad de lograr un avance decisivo en pos de la exitosa conclusión de la Ronda era superior al 50%.
“Creo que este es el final del diálogo comercial multilateral. Estamos muy cerca de llegar a un acuerdo”, dijo Gordon Brown, Primer Ministro de Gran Bretaña. Pero algunos oficiales comerciales advirtieron que aún existen grandes brechas en las negociaciones y dijeron que la decisión de Lamy fue una apuesta que puede derivar en una grave implosión. Brown alertó que el fracaso del acuerdo “sería un golpe de knock-out para el futuro de la OMC”.
“Si bien ha habido progresos en los últimos días, en las semanas anteriores a la reunión ministerial habrá que trabajar duro sobre las aún considerables diferencias en materia agrícola, NAMA (bienes industriales) y servicios”, apuntó una portavoz de la Representante de Comercio de Estados Unidos, Susan Schwab.
Por su parte, la Comisión Europea (CE) dijo que el resto de los países tienen que mostrar la misma flexibilidad al hacer concesiones que demostró la Unión Europea (UE).
En los tres veranos anteriores no se ha podido avanzar en las conversaciones. Se llegó a un punto muerto en 2005 ante una reunión improductiva entre todos los miembros de la OMC en Hong Kong, y las negociaciones fueron suspendidas tras el colapso en 2006, cuando la UE y Estados Unidos se culpaban mutuamente de no comprometerse con la reforma agrícola. El último verano, un cónclave entre los socios comerciales del G-4 (Estados Unidos, la UE, Brasil e India) fracasó por acusaciones mutuas de mala fe.
El llamado de Lamy responde a lo que los representantes comerciales consideran un progreso en las disputas sobre reducciones tarifarias para los bienes industriales entre los países ricos y las economías emergentes.
Los textos revisados de este año por parte de los negociadores fueron blanco de las críticas de ministros que alegaban que suponían un grado de liberalización demasiado amplio y de otros que consideraban que no eran suficientes.