La maquinaria exportadora de China está mostrando señales de desgaste a medida que sus clientes en Estados Unidos y Europa recortan sus importaciones. El resultado sería lo que algunos economistas prevén hace años: el incremento de la demanda doméstica china y la reducción de las importaciones estadounidenses, un fenómeno que ayudaría a equilibrar una economía global que soportó grandes déficit estadounidenses y superávit chinos.
Este es un cambio estructural que puede tomar años, pero China puede verse forzado a acelerar sus esfuerzos por impulsar la demanda interna si la economía del país norteamericano cae en una recesión encabezada por el descenso del consumo. En efecto, China ya ha registrado anémicos envíos a muchos países desarrollados y récord de ventas en el propio país.
"El poderoso sector exportador de China tendrá que soportar tiempos difíciles, ante la recesión de Estados Unidos”, advirtió Dong Tao, economista especializado en China de Credit Suisse.
Los datos comerciales de Europa y Estados Unidos se darán a conocer esta semana. Una floja lectura de la demanda europea complicará el asunto para el Banco Central Europeo (BCE), que se reunirá mañana para fijar la nueva tasa de interés. Mientras los economistas de Reuters esperan que el banco no modifique la tasa esta semana, muchos consideran que la rebajaría hacia fin de año. El BCE ha mantenido la tasa inamovible incluso cuando sus contrapartes de Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos recortaron las tasas, ya que priorizo el efecto inflacionario de la medida.
Pero China también juega un rol importante. Por un lado, es la economía en desarrollo que adquiere mayor cantidad de commodities para soportar su crecimiento, pero al mismo tiempo sus exportaciones se están tornando cada vez más caras.
Durante años, el matrimonio entre el voraz consumidor estadounidense y la imparable maquinaria exportadora de China pareció la pareja perfecta. Estados Unidos adquiría bienes de bajo precio que ayudaban a mantener calma la inflación, mientras China creaba millones de puestos de trabajo para personas que migraban del campo a las zonas urbanas.
Ahora, los exportadores chinos enfrentan un incremento en el costo de las materias primas, la mano de obra y el transporte, así como al aluvión de nuevas legislaciones que defienden el derecho del trabajador al cobro de horas extras y a fondos sociales y de pensión. Al mismo tiempo, los consumidores occidentales están restringiendo su gasto.
En los primeros tres meses de 2008, la demanda doméstica de Estados Unidos cayó por primera vez desde 1991. En el Puerto de Long Beach, California, el principal punto de entrada de las mercaderías chinas, la cantidad de contenedores que ingresó cayó alrededor de un 10% interanual en marzo.
Tao, de Credit Suisse, estima que un tercio de los exportadores de la provincia china de Guangdong cerrarán sus fábricas de aquí a tres años. Pero a su vez, observa una generación increíblemente ponderosa de jóvenes consumidores que está haciendo dinero y es feliz al gastarlo, elevando la demanda doméstica.
"Nuestras proyecciones muestran a China superando a Estados Unidos como el mayor mercado consumidor antes de 2020”, sentenció Tao. Hasta que eso suceda, el país norteamericano y la Unión Europea siguen siendo vitales para la economía china.
Según el analista de Credit Suisse, la generación nacida en la era de “un solo hijo”, después de 1980, se está desplazando al sector servicios, donde el salario es major que en el sector secundario. "La generación de ‘un solo hijo’ redefinirá el comportamiento del consumidor y las tendencias en China en las próximas décadas”, concluyó.
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