Japón enfrentará el año que viene la mayor amenaza de deflación entre las naciones industrializadas, según proyectó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), advirtiendo que la crisis financiera global podría dañar aún más a una economía que ya está en recesión.
En el año que culminó en octubre, el precio de los servicios japoneses registraron la mayor caída de los últimos cinco años debido al descenso en los costos de fletes, alimentando los temores de que Japón acceda a un período deflacionario en la segunda mitad de 2009.
Los bancos centrales del mundo, que hace pocos meses estaban luchando para contener la inflación atizada por el espiral de los precios de las commodities, ahora están tratando que el caos en los mercados globales no degenere en un ciclo de deflación y recesión. La OCDE pronostica que el país asiático registrará una deflación anualizada del 0,3% durante el tercer trimestre de 2009, como consecuencia de la caída de las exportaciones, el debilitamiento de la perspectiva económica y el declive de los precios de los commodities de importación. "La excepcional incertidumbre que se posa sobre la economía global supone varios riesgos”, dijo la OCDE en su informe.
El Banco de Japón estima una inflación del 1,6% para el año fiscal que finaliza el 31 de marzo de 2009, seguida de un crecimiento del 0% para el siguiente período de análisis. Sin embargo, las cifras puede ser aún más preocupantes. El Gobierno ya recortó sus pronósticos para exportaciones y producción.
El índice de precios de servicios corporativos, que registra los precios de los servicios business-to-business, retrocedió un 1,4% en octubre con respecto al mismo mes de 2007. Si bien el descenso se debe en gran parte a la reducción de costos de transporte, algunos analistas dicen que las compañías japonesas están recortando otro tipo de costos, como los de desarrollo de software y publicidad, en tanto la economía se adentra en la recesión.