El problema de
la crisis alimentaria y las trabas a la liberalización del comercio internacional acapararon la atención, así como las divisiones, de la Cumbre que convocó a europeos y latinoamericanos en Lima. Apenas las naciones andinas pudieron registrar avances en materia comercial.
El Presidente anfitrión, Alan García, ganó por partida doble: la Cumbre, a la que asistieron alrededor de 50 mandatarios transcurrió sin incidentes, y logró que
Perú y Colombia pudieran avanzar hacia un Tratado de Libre Comercio de la Comunidad Andina (CAN) con Europa, a pesar de las
reticencias de Bolivia y Ecuador, que prefieren avanzar en el acuerdo de forma más lenta.
El diálogo hasta ahora había estado estancado por la iniciativa europea de negociar en bloque con los andinos, pero la Canciller alemana Angela Merkel pateó el tablero, al señalar que se debía avanzar con aquellos países que estuvieran dispuestos a hacerlo. No obstante, el Comisairo europeo de Comercio pidió
más ambición en las ofertas comerciales latinoamericanas.
Los progresos con la CAN
no se hicieron extensivos a las negociaciones con Mercosur, donde la reunión apenas sirvió para mantener cierta dinámica política, ni con los centroamericanos, con muchas diferencias internas que no permiten desarrollar acuerdos de asociación con el Viejo Continente.
Con una presencia de bajo perfil del Presidente venezolano, Hugo Chávez, fue el boliviano Evo Morales quien tomó la voz de los países latinoamericanos de izquierda para denunciar una discriminación hacia ellos, por no haberles permitido expresar sus ideas dentro del marco formal en la Cumbre. Lograron hacerlo en la Cumbre Alternativa, donde las organizaciones de izquierda continentales expusieron sus ideas contra el liberalismo propugnado por la cita oficial de presidentes.
Chávez había llegado inmerso en
disputas con España y Alemania, a las que intentó bajarles el tono durante esta cita. La confrontación de Chávez y el mandatario ecuatoriano Rafael Correa con Colombia, país que los acusa de tener lazos con la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pasó casi desapercibida en la Cumbre.
"Se esperaba una reunión marcada por desacuerdos espectaculares o la ausencia total de resultados, y ninguno de esos dos extremos se produjo", resumió Aldo Panfichi, Profesor de ciencias políticas de la Universidad Católica de Lima. "La Cumbre tuvo un éxito relativo, ya que Europa y América Latina comparten el mismo temor frente a preocupaciones comunes", señaló el experto.
La reunión había sido convocada para tocar dos temas fundamentales: el cambio climático y la desigualdad social. Europa mira a América Latina como un protagonista de primer orden en el tema climático. Asimismo, la mirada sobre la desigualdad es pertinente porque América Latina, cuyos niveles de crecimiento son espectaculares en los últimos años, es el continente más inequitativo en el mundo.
Como un tema derivado importante, pero no por eso de menor calibre,
el tema de los biocombustibles también copó la escena. Los biocombustibles fueron vistos por años como un remedio al calentamiento global, pero en los últimos meses se ha impuesto la preocupación sobre los efectos que tiene para la humanidad dedicar alimentos a la producción de combustibles. Este temor se ha incrementado a medida que en los mercados mundiales trepan rápidamente los precios de alimentos como el maíz o la soja.
Brasil, segundo productor mundial de biocombustibles (a base de caña de azúcar) defiende esa política, que sin embargo genera preocupación y críticas en Europa e incluso en países latinoamericanos como Venezuela y Bolivia.
En un tono conciliador, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló que no está aún comprobado que el origen del alza en los precios de los alimentos sean los biocombustibles, pero de cualquier manera el debate quedó lanzado y las diferentes perspectivas quedaron expuestas.
BID: la crisis alimentaria seguirá por 5 años másLa crisis alimentaria mundial durará alrededor de cinco años, por lo que los países latino-americanos deben fortalecer sus programas sociales, advirtió el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno.
En el marco de la Quinta Cumbre de Latinoamérica y el Caribe-Unión Europea, Moreno dijo que la "preocupante" situación alimentaria mundial ha sido originada por la combinación de cuatro variables: el cambio climático, la reducción de stocks agrícolas, el incremento de la demanda de los granos básicos y la crisis financiera.
El Presidente mexicano Felipe Calderón admitió que la crisis alimentaria mundial podría transformar en retrocesos los avances en materia de reducción de pobreza en los últimos años en México.