La crisis económica que golpea al mundo entero ha dispuesto un serio problema al Gobierno uruguayo y a las exportaciones del país: los mercados internacionales se cierran y caen los precios de las materias primas. No obstante, también se abren posibilidades para nuevos negocios.
En este sentido, los ministros de Economía y Finanzas, Alvaro García, y de Relaciones Exteriores, Gonzalo Fernández, se reunieron con la Comisión de Hacienda del Senado para evaluar las políticas ante la crisis internacional.
Sobre Alemania, el informe elaborado por un grupo de ministros en noviembre estima "previsible" que por la caída en la venta de automóviles "se reduzca la demanda de asientos para coches de lujo y de cuero", así como con "los tops de lana peinada".
A su vez, si bien bajó la dependencia del mercado argentino respecto a épocas pasadas, se espera una retracción en plásticos, químicos, autopartes y vehículos, mientras que la mayor devaluación "hará más competitiva su producción". También esperan una caída importante en las corrientes de inversión hacia ese país, "en especial las que tienen que ver con desarrollos agropecuarios", lo que genera expectativas muy importantes.
Brasil presenta condiciones negativas por la sostenida baja del real, que ya se refleja en las ventas en la frontera. Desde la Embajada en Brasilia se marca la conveniencia de transmitir confianza a los exportadores uruguayos, "con especial atención a las acciones proteccionistas en los sectores agrícola y agroindustrial".
En el caso de Chile, Uruguay prevé en principio "una retracción en las decisiones de potenciales inversores". Pero en ese país hay empresarios muy fuertes, interesados en Uruguay, por lo que se destacan "actividades fuertemente orientadas hacia la promoción y captación de inversiones", en los primeros meses de 2009.
China presenta una de las realidades más complejas, entre otras cosas porque todavía no se sabe cómo absorberá la crisis. El planteo uruguayo es aguardar a que "las empresas chinas puedan superar el pánico" y desarrollar mecanismos de inteligencia comercial similar a "nuestra competencia más seria: Australia y Nueva Zelanda".
Se esperan condiciones más duras para ingresar a Estados Unidos, pero juega a favor de Uruguay el fortalecimiento del dólar frente al peso, lo que puede mejorar la colocación de carne, además de presentarse condiciones favorables para la carne ovina desosada y la carne picada.
Las condiciones sanitarias que impuso Reino Unido para la compra de carne dejan mal posicionado a Brasil y para Uruguay surgen también oportunidades, además de ser el origen de muy importantes corrientes de inversión. La visita que el Presidente mexicano Felipe Calderón hará a Uruguay en mayo del año próximo plantea una excelente oportunidad para definir asuntos de la relación bilateral y habilitar el ingreso de carne ovina y lácteos uruguayos.
Las exportaciones uruguayas a Rusia se multiplicaron por 50 en apenas ocho años. En la actualidad rozan los 400 millones de dólares anuales y el 75% corresponde a carne, además de pescado congelado, lácteos, arroz, frutas y vinos. Se espera que ese país siga comprando alimentos de calidad, pero con la advertencia de que los exportadores tienen que manejarse con cautela y respaldo de empresas aseguradoras, así como tratar de mantener los vínculos y estabilizar la presencia uruguaya en las ferias alimenticias.