El Gobierno de Corea del Sur anunció hoy que se sentará nuevamente a negociar con las autoridades estadounidenses para revisar las restricciones sanitarias para las importaciones de carne con hueso desde los Estados Unidos, que se prohibieron desde que se descubrió el primer caso de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) en los Estados Unidos.
“Revisaremos las condiciones de importación de carne americana. Todos los procedimientos estarán terminados para septiembre,” declaró el Ministro de Finanzas, Kwon O-kyu.
De esta forma, el Gobierno de Seúl espera reabrir su mercado a las importaciones de carne con hueso provenientes de Estados Unidos, país que presiona con no ratificar el Tratado de Libre Comercio firmado a principios de abril.
Hasta 2003, Corea del Sur fue el tercer destino de las exportaciones estadounidenses de carne. Tras el primer caso de vaca loca, reabrió su mercado en dos oportunidades, pero volvió a cerrarlo cuando se encontraron cargamentos que contenían hueso.
La semana pasada, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), incluyó a los Estados Unidos en la lista de países con estatus “riesgo controlado” de EEB. Desde entonces, el Gobierno de Washington comenzó a presionar a sus socios comerciales a nivel diplomático para conseguir la reapertura de los mercados más importantes.
En el caso de Corea del Sur, la presión viene por el lado del acuerdo comercial bilateral. Tras el consenso entre congresistas demócratas y republicanos para exigir condiciones laborales y ambientales más estrictas- sumado a las declaraciones de algunos funcionarios y legisladores que pusieron el acceso de la carne como condición para ratificar el TLC- en los pactos comerciales, la cuestión de la venta de carne se vuelve el terreno ideal para la negociación.
Seúl lo interpretó así, y dio una primera muestra de buena fe. No así las autoridades japonesas, que ni bien se conocieron las conclusiones de la OIE tras su 75º Asamblea en París, se mostraron reacias a negociar temas sanitarios.
De momento, hasta que concluyan en septiembre los estudios de las autoridades sanitarias surcoreanas- un grupo de científicos viajará a Estados Unidos para verificar el sistema de controles y calidad-, sólo se autorizarán las importaciones de carne sin hueso proveniente de animales menores de 30 meses de edad.
“Respetamos la recomendación de la semana pasada de la OIE, y nos comprometemos seriamente para negociar una revisión de las reglas de importación”, agregó Kwon.
Según el organismo, es segura la exportación de reses de animales menores de 30 meses sin hueso de países con estatus de “riesgo controlado”. Eso no quiere decir que la OIE obligue a Corea del Sur a abrir completa ni inmediatamente sus importaciones cárnicas a Estados Unidos, sino que ese país tiene las herramientas y poder de decisión para determinar el tiempo y la forma.
“Seúl y Washington discutirán tanto la cuestión de las importaciones con hueso y sobre la edad de los animales,” adelantó el Ministro de Agricultura surcoreano, Park Hong-soo. “No tenemos intenciones de dilatar el proceso, pero nuestro país planea conducir sus propias investigaciones para tener un análisis independiente” antes de tomar una decisión, agregó el funcionario.