En el primer fin de semana después de que se aplicara el acuerdo alcanzado con Washington para reanudar la importación de carne, cerca de 15 mil personas se manifestaron anoche alrededor de la alcaldía de la capital sudcoreana y marcharon hacia la oficina presidencial.
Confrontándose con una barricada de autobuses de la policía, los manifestantes -en su mayoría miembros de la Confederación Coreana de Sindicatos Comerciales y otras organizaciones- opusieron una tenaz resistencia, arrojando rocas, botellas y otros objetos a la policía.
El número de manifestantes se redujo a cerca de tres mil ante una llovizna que se presentó en las primeras horas de este domingo. Fue entonces que la policía antimotines dio inicio a una fuerte represión para dispersar a la multitud.
La policía lanzó chorros de agua a presión, usó extinguidores, escudos de plástico y cachiporras contra los manifestantes, algunos de los cuales respondieron destruyendo autobuses de la policía y lanzando chorros de agua de hidrantes contra los agentes.
Como resultado de las largas horas de confrontación, cerca de 30 policías antidisturbios y aproximadamente 100 manifestantes resultaron heridos, y muchos de ellos tuvieron que ser trasladados a hospitales cercanos.
Las autoridades asumieron una posición más dura desde que el presidente Lee Myung-bak, el primer ministro Han Seung-soo y los líderes del partido gobernante declararon que no tolerarían la violencia y manifestaciones ilegales en la calle.
Varios legisladores de oposición intentaron intervenir de escudo, colocándose a la vanguardia de los manifestantes.
Los organizadores prometieron continuar con sus protestas nocturnas el domingo por la noche para presionar al gobierno para que abandone por completo el acuerdo de importación de carne con Estados Unidos.
El jueves pasado Corea del Sur anunció de manera oficial la reanudación de la importación de carne de vacuno procedente de Estados Unidos, suspendida desde 2003 por casos del "mal de las vacas locas" registrados en el país americano.
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