Las exportaciones de Corea del Sur crecieron en junio a la mayor tasa de los últimos cuatro años, contrastando ampliamente con el desempeño de sus vecinos y rivales en producción, Japón y China.
Los envíos, que participan con más de la mitad del Producto Bruto Interno (PBI) del país asiático, crecieron un 31,7% interanual gracias a la debilidad de la moneda y la expansiva demanda de embarcaciones y teléfonos celulares de los mercados emergentes, incluyendo a China, América Latina y Medio Oriente.
No obstante, la inflación alcanzó su mayor nivel de los últimos 10 años, agregando presión para que el Banco Central realice el primer ajuste del año en la tasa cuando el consejo de política monetaria se reúna esta semana.
“Esperábamos que el crecimiento exportador se desacelerara en el segundo semestre debido a la fragilidad de la economía estadounidense y las restricciones globales al crédito”, dijo Oh Suk-tae, economista de Citibank en Seúl. “Pero los números se mantienen firmes, lo que es un misterio para nosotros. Las exportaciones siguen siendo el gran conductor de la economía, mientras que el consumo está declinando ampliamente”, agregó.
Los envíos japoneses cayeron en junio un 1,7%, el primer descenso en 55 meses, mientras que el crecimiento de las exportaciones chinas fue del 17,6%, frente a una tasa de expansión del 28,1% en mayo. El yuan renminbi y el yen se han apreciado con respecto al dólar este año, mientras que el won se ha depreciado un 7,8%.
La inflación surcoreana se aceleró más de lo espearado debido a los mayores costos del petróleo y los alimentos. Los precios crecieron un 5,9% interanual, tras expandirse un 5,5% en mayo.
Durante los últimos 11 meses, el Banco de Corea del Sur ha mantenido sin modificar la tasa de interés. Pero ante el panorama inflacionario, se espera que eleve la tasa de forma inminente. “No será fácil tomar una decisión, porque la economía enfrenta serios problemas de inflación y desaceleración”, indicó Oh.