Los líderes del Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos pidieron al Presidente George W. Bush que se mantenga firme en las negociaciones de la Ronda Doha para que países como Argentina, Brasil, China e India acepten finalmente abrir sus mercados.
Los líderes demócratas y republicanos de los comités de Finanzas del Senado y Medios y Arbitrios de la Cámara Baja hicieron la petición en una carta dirigida a Bush, quien el 15 de noviembre logró en Washington que los presidentes del G-20 se comprometieran a reanimar las negociaciones colapsadas en julio.
La cumbre del G-20, que agrupa a las 20 economías de mayor peso en el mundo y del cual Brasil, Argentina y México son miembros por Latinoamérica, acordó hacer todo lo posible para llegar a un acuerdo en el marco de Doha. El acuerdo es considerado crucial para la reactivación económica global, no sólo por ese grupo sino por los gobernantes de la Cuenca del Pacífico, bajo la órbita de la APEC, que se reunieron el mes pasado en Lima.
"Si bien apreciamos los esfuerzos del G-20 para resolver la crisis financiera, su posición para un acuerdo antes de fin de año en la Organización Mundial de Comercio (OMC) fue prematuro", dijo Max Baucus, Presidente del Comité senatorial en una declaración separada. "El acuerdo sobre la mesa no proporcionará los nuevos flujos comerciales necesarios para estabilizar la economía global. Estados Unidos no debería aceptar ningún acuerdo que no beneficie a sus agricultores y empresas, al margen de cualquier plazo", agregó.
Chuck Grassley, principal miembro republicano del Comité de Baucus, dijo a su vez que era elogiable que la Representante comercial, Susan Schwab, estuviera buscando en Ginebra un acuerdo, pero llegar a ese punto requería de "socios con buena voluntad". "Si países como India, Argentina, China y Brasil están finalmente listos para sentarse y aceptar la apertura a los nuevos flujos comerciales, habrá una razón para reunirse", dijo. "De otra manera, no vale la pena", subrayó.
La carta está también firmada por el demócrata Charles Rangel, Presidente del Comité de Medios y Arbitrios, y Jim McCrery, el republicano de mayor jerarquía del mismo Comité. Rangel dijo que se necesitaba "un acuerdo que realmente abra nuevos mercados para los trabajadores, agricultores y empresarios estadounidenses y mejore los niveles de vida". McCrery sostuvo por su parte que las actuales condiciones de la economía global requieren de una OMC "fuerte, relevante y flexible" como institución, pero el rechazo de algunos de los socios más importantes de Estados Unidos a negociar era "algo preocupante".
En la carta, los cuatro legisladores hicieron notar que "muy poco" se ha logrado desde julio, cuando fracasó la reunión ministerial sin fijar fecha para una nueva reunión. Igualmente, dicen que "muchos temas críticos" siguen sin respuesta, por lo que sugieren "no dejarse presionar por el reloj ni forzar a Estados Unidos a un mal acuerdo que el Congreso no podrá apoyar".
"A la vista de estas circunstancias, tenemos fuertes dudas sobre si una reunión ministerial puede lograr el acuerdo final", advirtieron los congresistas. "Aunque apreciamos los esfuerzos sin par de los negociadores comerciales estadounidenses, no vemos un progreso tangible, y de hecho creemos que algunos de nuestros socios comerciales se han atrincherado incluso en sus posiciones inaceptables", añadieron. "Los países desarrollados y en vías de desarrollo deben comprometerse para abrir más sus mercados para que el Congreso apoye un acuerdo", concluyeron.
El acuerdo sobre Doha ya se da por hecho en Europa. La Comisaria de Comercio de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, dijo que irá a Washington a comienzos del próximo año a gestionar en el Congreso la aprobación del nuevo pacto, y que el Director General de la OMC, Pascal Lamy, ya se ha reunido para hablar del tema con miembros del equipo de Gobierno de Barack Obama, quien se instalará en la Casa Blanca el 20 de enero.