El Congreso de Estados Unidos otorgaría a China una oportunidad inigualable para darle forma al futuro económica de Asia si los legisladores rechazan el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Corea del Sur, según afirmó un alto oficial comercial de la administración Bush.
El Subsecretario de Comercio, Chris Padilla, reprendió al Congreso, liderado por la oposición demócrata, por no llevar a cabo una audiencia sobre el pacto con el país asiático desde que fue firmado en junio de 2007. "Eso es inexcusable, y no es la forma de tratar a un aliado”, arremetió Padilla durante un discurso en el Instituto de Empresas Estadounidenses.
Padilla aseguró que las consecuencias de un rechazo al convenio “van más allá de la pérdida de oportunidades comerciales en Corea del Sur”, ya que sugeriría a China y otros países que Estados Unidos se mantendría al margen, mientras los socios comerciales asiáticos negocian tratados de libre comercio.
"La duda, la indecisión y el enfoque hacia el interior de Estados Unidos daría lugar a una nueva 'Pax Sinica', en la que China tiene la oportunidad de dar forma a la arquitectura económica de Asia de la manera que prefiera, que es distinta a la que a nosotros nos gustaría”, sentenció el funcionario. La Pax Sinica (del latín, que significa "Paz China") fue el tiempo de paz en el Este de Asia, mantenido por la hegemonía china, usualmente en los periodos de mandato de las dinastías Han, Tang, Yuan, Ming y la Qing temprana. Estos lapsos se caracterizaron por el dominio e influencia de la civilización china en Asia oriental debido a su poder político, económico, militar y cultural.
Si bien muchos agricultores y grupos de intereses estadounidenses han apoyado fuertemente el TLC con Corea del Sur, el pacto ha encontrado una dura oposición desde el día que fue rubricado. Algunos legisladores, con el apoyo de la Presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi (demócrata de California), han exigido modificaciones en la cláusula de comercio automotriz, que según ellos brinda demasiados beneficios a los productores surcoreanos. Por otra parte, el Presidente del Comité de Finanzas del Senado, Max Baucus (demócrata de Montana), junto a otros legisladores, han demandado la reapertura del mercado surcoreano a la carne estadounidense como condición para tratar el TLC en la Cámara.
"Si bien son importantes para ciertos distritos, estas cuestiones son, en definitiva, secundarias”, dijo Padilla. “El TLC entre con Corea del Sur sería el mayor pacto comercial de las últimas dos décadas para Estados Unidos, y agregaría más de 10.000 millones de dólares a nuestra economía”, añadió.
El tema de la carne se ha convertido en dinamita política para el Presidente surcoreano, Lee Myung-bak, cuya popularidad se ha derrumbado desde que en abril acordó la reapertura del mercado cárnico surcoreano. El lunes, Lee despidió a sus ministros de agricultura, salud y educación, en un esfuerzo para restaurar el apoyo a su Gobierno, que apenas lleva cuatro meses.
Padilla dijo que aún confía en que el Congreso votará este año el TLC con Corea del Sur, pero al mismo tiempo acusó a Pelosi de mantener “como rehén de las políticas del año electoral” al pacto con el país asiático, así como a otros dos firmados con Colombia y Panamá.