Autoridades chinas anunciaron ayer que fueron suspendidas las licencias de exportación de más de 700 compañías jugueteras por problemas de control de calidad, según lo confirmó la prensa estatal.
Además, el Gobierno también dijo que a otras 690 fábricas de juguetes en el sur de China se les advirtió que si no mejoraban sus instalaciones enfrentarían castigos similares.
La movida gubernamental fue anunciada días después de que los legisladores estadounidenses se dispusieran a imponer penalidades más severas a las compañías que vendan bienes en mal estado y prometieran fortalecer la protección al consumidor.
La industria juguetera ha sido golpeada este año por masivos retiros del mercado que envolvieron a millones de juguetes fabricados en China, muchos de ellos con altos niveles de plomo en su pintura.
El mes pasado, muchos de los productos relacionados con Halloween, fabricados en China, fueron quitados de las góndolas luego de que las inspecciones detectaran excesivos niveles de plomo en ellos.
La fuerte medida tomada por el Gobierno en principio no provocaría un efecto dramático en la temporada de vacaciones en Estados Unidos debido a que muchos de los juguetes ya han sido producidos y embarcados a los puertos estadounidenses y pronto estarán en las góndolas de los comercios minoristas.
Sin embargo, la nueva regulación podría empezar a sentirse a partir del año próximo, y posiblemente perjudique a la cadena de aprovisionamiento de los fabricantes de juguetes, aunque la medida afecte a un pequeño porcentaje de las más de 5.000 firmas jugueteras que operan en el sur de China, el mayor centro juguetero del mundo.
Recientes sondeos en el país norteamericano sugieren que los estadounidenses no rechazan los bienes chinos. No obstante, otras encuestas insinúan que los consumidores cada vez toman más consciencia de la controversia con los bienes tóxicos chinos, particularmente los juguetes, y que algunos incluso se muestran altamente cautelosos al adquirir juguetes “Made in China”.
A pesar del anuncio, los oficiales chinos afirman que el 99% de los juguetes exportados desde la provincia sureña de Guangdong, cerca de Hong Kong, cumple con los estándares de calidad. Pero eso parece estar bastante alejado de la realidad, ya que las autoridades visitaron más de 1.700 instalaciones y a más de un tercio de ellas se les sustrajo la licencia de exportación, mientras que a otras se les ordenó mejorar para cumplir con los estándares de calidad.
En Estados Unidos la noticia fue recibida con satisfacción. “China está cumpliendo con su promesa de mejorar la calidad y seguridad de sus productos”, apuntó Frank W. Clarke, portavoz de la Asociación de la Industria Juguetera en Nueva York, que representa a los más grandes fabricantes de juguetes. “Esto tranquilizará a los consumidores porque les hará ver que China está tomando medidas”, subrayó.
De todos modos, otros son más cautelosos. Por ejemplo, el Senador Richard J. Durbin, demócrata de Illinois y uno de los líderes que está detrás de las legislaciones para afianzar la protección al consumidor, indicó que la movida gubernamental china no era suficiente.
“Simplemente reaccionar a los problemas no soluciona las crisis”, destacó Durbin. “Es necesario hacer más”, arremetió.